En las últimas décadas, en la Ciudad de Buenos Aires, el capitalismo financiero desregulado ha hecho de la urbanización especulativa su forma principal de acumulación. Esto generó que la Ciudad deje de ser un espacio integrador para pasar a ser exclusiva y excluyente. Frente a esta realidad, existen colectivos que luchan permanentemente por un cambio, que se sublevan al orden existente, que no ace
ptan las condiciones del capitalismo salvaje. Estos colectivos bajo la construcción de un nuevo paradigma, el Derecho a la Ciudad, impulsan torcer la dirección de la construcción de una Ciudad no democrática. El derecho a la ciudad es el usufructo equitativo de las ciudades dentro de los principios de sustentabilidad, democracia, equidad y justicia social. Es un derecho colectivo de los habitantes de las ciudades, en especial de los grupos vulnerables y desfavorecidos, que les confiere legitimidad de acción y de organización, basado en sus usos y costumbres, con el objetivo de alcanzar el pleno ejercicio del derecho a la libre autodeterminación y un nivel de vida adecuado. El derecho a la ciudad es interdependiente de todos los derechos humanos internacionalmente reconocidos, concebidos integralmente, e incluye, por tanto, todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales que ya están reglamentados en los tratados internacionales de derechos humanos.