17/11/2025
LA CRISIS AGRÍCOLA EN COSTA RICA
Vivimos bajo el dominio del gobierno más duro para el sector agrícola en los últimos años, que insiste en desinformar y desacreditar al productor nacional. Mientras tanto, con su bendición las grandes cadenas de supermercados como Walmart, Megasuper y otras están importando de forma masiva papa de mesa desde Estados Unidos, desplazando al micro, pequeño y mediano productor que está a punto de iniciar la cosecha de papa en la zona norte de Cartago. Esto pone en riesgo directo la seguridad alimentaria del país.
El productor costarricense no está compitiendo en igualdad de condiciones, y la realidad es esta:
1. La papa que está entrando no es de primera calidad. Es producto de segunda y tercera categoría. Son papas con siete y hasta ocho meses de cosechadas, que ya no sirven en el mercado interno de ellos y que envían aquí para evitar desecharlas.
2. Estados Unidos prohíbe la entrada de productos con más de 30 días de cosechados. A Costa Rica, en cambio, nos envían mercadería con meses de almacenada.
3. El gobierno costarricense no ha querido aplicar las medidas fitosanitarias que Estados Unidos sí utiliza para proteger a sus productores. Una desventaja absoluta y peligrosa para nuestra producción.
4. Como si fuera poco, y creyendo que el productor es tonto, el gobierno anuncia acuerdos para reducir aranceles. Sí, eso beneficia a un grupo muy pequeño, y claro que lo celebramos. Pero no pueden vender eso como la solución a la crisis en la que ellos mismos nos han hundido.
Además, Estados Unidos mantiene barreras fitosanitarias estrictas que impiden la entrada de nuestros productos más sensibles, mientras que nosotros abrimos indiscriminadamente la puerta a los suyos. Lo que ellos permiten importar desde Costa Rica son productos que no compiten con su sector agrícola. Los sensibles, los que realmente generarían oportunidades, NO entran. Es una relación completamente desigual.
Estas papas ingresan desde zonas altamente contaminadas y sin cumplir los protocolos mínimos de cuidado fitosanitario. Están llegando talladas, brotadas y en condiciones que ponen en riesgo a todo el país, como se puede comprobar en los anaqueles y en las fotografías que adjuntamos.
Esta flexibilización arbitraria de las medidas fitosanitarias abre la puerta a la entrada de enfermedades que en Costa Rica no existen, pero que en Estados Unidos sí están presentes.
Plagas como el zebra chip, el nemato dorado y otras podrían expandirse rápidamente si continúan permitiendo la importación sin controles reales. Y si estas enfermedades llegan a establecerse en Costa Rica, estaríamos frente a un escenario devastador: la posible pérdida total de la cosecha nacional, contaminación de suelos y la desaparición del sector productivo que sostiene a miles de familias.
Y no es solo el campo el que está en riesgo. Muchas de estas enfermedades dañan internamente la papa y pueden generar compuestos que afectan la salud humana. Cuando la población compra papa vieja, brotada, mal manejada, con plagas activas, existe un riesgo sanitario real. Permitir la entrada de alimentos en esas condiciones es jugar con la salud del consumidor costarricense.
Este mismo riesgo se da en importación de cebolla, flores, fresas etc.
Mientras todo esto ocurre, el importador hace su agosto a costa del consumidor nacional. Hoy un quintal de papa importada se vende en ₡75.000, mientras la papa nacional más fresca ymás saludable, ronda los ₡30.000 a ₡35.000.
Esto no es apertura comercial.
Esto no es libre mercado.
Esto es competencia desleal patrocinada por el gobierno del presidente Chavez.
Y hay algo que no se puede olvidar: cada s**o de papa importada que entra es una finca que cierra, una familia que pierde su ingreso y un productor que abandona la agricultura porque sencillamente no se puede competir contra una economía subsidiada y con reglas totalmente distintas.
¿Qué está en riesgo?
La seguridad alimentaria de Costa Rica.
Si desaparecen los micro, pequeños y medianos productores, el país dependerá completamente de las importaciones. En un mundo tan inestable, depender de otros para comer es un error estratégico gravísimo.
La economía rural y la clase media agrícola.
El campo sostiene a miles de familias. Sin producción nacional, la pobreza rural aumentará y las zonas agrícolas quedarán abandonadas.
La soberanía agrícola.
Una vez que el productor costarricense quiebre, los mismos que hoy liquidan excedentes serán quienes controlen los precios mañana. Cuando eso pase, ya no habrá vuelta atrás.
El futuro del país.
Permitir que el modelo actual continúe es abrirle la puerta a un sistema donde la producción interna no vale nada y la dependencia se convierte en norma. Un país que entrega su producción es un país que entrega su libertad.
Costa Rica, llegó la hora de despertar
Los ejemplos están a la vista. Venezuela y Cuba, países hoy empobrecidos y sin acceso a alimentos, comenzaron exactamente igual: atacando y debilitando a su sector agrícola, hasta destruirlo por completo.
Estamos frente al reto más grande de nuestra historia reciente: seguir viviendo del populismo o asumir, como ciudadanos, la responsabilidad de defender nuestro país.
La continuidad del modelo actual de gobernanza significa la desaparición total del sector agrícola costarricense. Y desde el sector agro afirmamos claramente: no lo vamos a permitir.
Nuestra lucha es por nosotros, por ustedes, por nuestras familias y por la soberanía alimentaria de Costa Rica.
Medios de comunicación, les pedimos responsabilidad y valentía. El país necesita una prensa que investigue, que fiscalice, que no repita discursos oficiales sin contrastarlos. Que escuche al productor, que visite el campo, que vea la realidad con sus propios ojos. La seguridad alimentaria no es un tema menor: es un tema de Estado.
Ciudadanos lo que está en juego no es solo la papa; es la capacidad del país de alimentarse a sí mismo. Cada vez que elegís producto nacional, defendés empleo, defendés familias, defendés soberanía. Este no es un problema solo del sector agropecuario: es un problema de toda la nación.
Poder Ejecutivo, ya basta de hacer ricos a unos pocos a costa del sector agro, basta de improvisación y de discursos que dividen, basta de desgastar a la población en circos de prensa.
Les exigimos respeto, reglas claras, controles fitosanitarios reales y una política agrícola que proteja a quienes producen, no a quienes importan.
El país no puede ser entregado a modelos externos ni a intereses comerciales que destruyen nuestra producción.
Un país sin agricultores es un país sin futuro.
Y Costa Rica no nació para arrodillarse ante usted, don Rodrigo, ni ante nadie.
Viva siempre el agro y la paz.
Jeison Leitón Marín
Asociación de Agricultores Independientes de la zona Norte de Cartago