04/02/2026
Esta son unas fotos poderosas entre el ayer, el hoy y el mañana de nuestra cultura.
El vestuario cambia, los colores se transforman, las formas se reinventan, pero la tradición permanece. Y permanece porque no vive en la ropa, sino en la memoria, en el sentido colectivo, en la raíz que nos sostiene. La cultura no se congela en el tiempo: evoluciona sin perder su esencia. Podemos adaptar los disfraces, los escenarios, las expresiones, pero no debemos alterar el alma de lo que somos, porque ahí está nuestra historia, nuestra identidad y la fuerza que nos hace pueblo. El presente nos reta a dialogar con el futuro sin renunciar a lo que nos define. Y el futuro será grande si recuerda de dónde viene. Las tradiciones no pasan de moda: nos dan origen, nos dan nombre y nos dan sentido.