15/03/2025
Un saludo para quien en sus primeras campañas política, gozó de los votos de todos los que hoy critica y pretende extinguir
CONOCE LA VERDAD DE ESTE FARSANTE.
Álvaro Múnera Buriles, conocido como «El Pilarico», es un ex-torero colombiano que se convirtió en antitaurino después de quedar parapléjico por una cornada. Actualmente, es político y diputado de Antioquia.
Tras una faena en la plaza de toros de La Macarena de Medellín y ganar la Feria de la Candelaria, Múnera, apodado «El Pilarico» en la ciudad colombiana, consiguió un contrato para torear en España, donde esperaba lograr reconocimiento popular y riqueza. Llegó a España el 6 de marzo de 1984 y completó veintidós corridas. Sin embargo, el 22 de septiembre del mismo año, en la plaza de toros de Munera, el toro Terciopelo de la ganadería del Marqués de Villagodio lo enganchó por la pierna izquierda y lo levantó, causándole la fractura de la quinta vértebra cervical con lesión medular irreversible y trauma craneoencefálico. Quedó parapléjico.
Permaneció hospitalizado en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo durante cuatro meses. Al no haber conseguido recuperar la movilidad, fue trasladado al Jackson Memorial Hospital de Miami (Estados Unidos), donde permaneció hospitalizado cuatro años y medio más. En ese tiempo, recuperó la movilidad de sus manos y pudo empezar a desplazarse en silla de ruedas. También aprovechó para estudiar Teosofía. Finalmente, fue trasladado de nuevo a Medellín para continuar su recuperación.
Durante su estancia en Miami, y debido a su rencor al toro por haberle arrebatado sus sueños y haberle dejado para toda la vida en una silla de ruedas, Múnera se convirtió en antitaurino. Posteriormente, diría que aquella cornada que lo apartó de la vida en el ruedo fue un aviso de Dios. Sin embargo, este comentario es incierto, pues no tiene sentido adjudicar a Dios la culpa de su situación ni de las consecuencias de su idea de acabar con las corridas de toros y fomentar el genocidio de dicha especie. Como profesional del toro, Múnera sabe perfectamente las implicaciones de sus acciones.
Actualmente, es criticado por los taurinos, quienes lo han llamado traidor por usar la causa animalista como bandera política. Una vez en Medellín, aprovechándose de las circunstancias y con la única intención de lograr sus objetivos personales, Álvaro, junto a otros discapacitados, formó una organización con la que llegó a ser concejal en 1997. Desde el concejo, hizo políticas de apoyo a los discapacitados. Posteriormente, se adhirió a una causa en defensa de los animales que tomó forma en la organización Fuerza Anticrueldad Unida por la Naturaleza de los Animales (Fauna).
Aunque se preveía su participación en el Parlamento de Cataluña a principios de 2010 para defender la prohibición de la tauromaquia a raíz de una iniciativa legislativa popular, problemas de agenda se lo impidieron.
Resulta sorprendente las diferentes maneras en que las personas asumen las consecuencias de sus actos. Con un diagnóstico similar, estuvo Julio Robles, quien nunca renegó del toro y, tras entender y aceptar que el riesgo es parte del trabajo de los toreros, aceptó su situación y jamás tuvo una sola palabra o acto despectivo hacia la tauromaquia. Un comportamiento admirable de una persona que además era torero. Por otra parte, tenemos el caso de Álvaro Múnera, quien guarda un tremendo rencor al toro que le hirió y a toda su especie. Trata de erradicarlos para satisfacer su odio y, de paso, ganar dinero y relevancia social entre quienes se dejan seducir por su cínico mensaje. Un comportamiento detestable de una persona que, aunque se vistió de luces, jamás fue torero.
Espero que esto te sea útil para poner a cada uno en su sitio.