23/04/2026
BARCO A LA DERIVA
Enfermiza forma de amar la que nos inculcaron, desde la iglesia, la sociedad y la escuela. Nos enseñaron a amar poseyendo, aprisionando, negando y sometiendo a nuestros caprichos y deseos a un tercero sin importar el dolor infinito que lo devore. Creemos que amamos cuando lo retenemos y si bien el tormento de su enfermedad, que la consume sin consideración, pareciera que sus lamentos y suplicios nos estimulan y entonces la delgada línea entre amor y sadismo se confunde en un suspiro. Colegimos que es voluntad celestial y por ende amor profundo tenerla reducido, o avasallada, a una mísera condición, “es una prueba divina, Dios sabe cómo hace sus cosas”, dicen los creyentes, pero resulta extraño y hasta contradictorio que el creador de los católicos, musulmanes, hindúes y demás de su estipe, pongan a prueba a los hombres como si quisiesen demostrarse algo: el creador está por encima de tales nimiedades humanas y por eso es Dios, de lo contrario no sería otra cosa que un humano cualquiera, un vulgar homo sapiens, un político en campaña, un banquero codicioso. ¿Ayudarías a tu ser querido a que parta al verla sufrir de manera indecible y ante la inminencia de la inevitable muerte?, ¿la conectarías a máquinas que la mantengan viva y contra natura? ¿Qué es amar?