Marisol Pabón Rodríguez una mujer que a sus 35 años y teniendo una familia conformada por su esposo y sus hijos, que a su vez en ese momento llevaba un mes de haber iniciado su carrera, fue diagnosticada de cáncer de colon, este diagnóstico la derrumbo a ella y a su familia más teniendo en cuenta la corta edad de sus hijos y la cantidad de sueños por cumplir, fueron días difíciles con pocas expect
ativas de vida y el gran temor de iniciar un proceso de quimioterapias y tratamientos. Iniciando el tratamiento en el Instituto Nacional de Cancerología conoció una niña diagnosticada con cáncer cerebral con una gran fortaleza que la impulso a enfrentar la situación con toda la fe en DIOS y el optimismo entendiendo que debemos sacar lo mejor de cada circunstancia y que no era necesario posponer los sueños sino que por el contrario era justo ahora que más tenía que luchar por ellos, el 26 de diciembre de 2013 tomo la decisión de continuar con sus estudios y a la vez inicio una labor social en el Instituto Nacional de Cancerología. Cuando asistía a las quimioterapias y radioterapias conocía a pacientes de bajos recursos a quienes les preguntaba su situación y necesidades para luego con apoyo de sus allegados poder ayudarlos. Así transcurrieron dos años de tratamiento en los cuales le realizaron dos cirugías y tubo colostomía durante un año, pero a pesar de todo esto y gracias a la FE en Dios pudo continuar cumpliendo sus metas. Al pasar el tiempo muchos de los pacientes y sus familias la buscaban con el fin de encontrar apoyo en cómo enfrentar un diagnostico tan difícil como el cáncer. En Julio del 2015 ya encontrándose sana, graduada y ya con 20 familias a las cuales apoyaba tuvo que decidir si se empleaba ejerciendo su carrera o continuaba con el trabajo realizado durante estos dos años. El 15 de Julio de 2015 constituyo legalmente la fundación FUNDASOL 126 y es aquí donde empieza a crear los programas teniendo en cuenta no solo apacientes y cuidadores sino también a personas vulnerable. Desde ese día dedica su vida no solo a ayudar con amor agradeciendo el milagro de la vida sino también a convencer a las personas de dos grandes verdades.
1. La lastima no ayuda, lo que realmente ayuda son las acciones. En los últimos años la fundación ha sido reconocida por el acompañamiento espiritual y emocional que brinda a las personas desde el reconocimiento de su ser, enseñándoles que todos tenemos poderes en nuestro interior y podemos ser parte de la solución.