Ministerio Internacional Vida Abundante

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Somos una Iglesia apostólica, pastoreada con corazón de padre, establecida para formar, entrenar y capacitar hijos espirituales comisionados para predicar, evangelizar y llevarle el regalo de la salvación a toda creatura en Barranquilla, Colombia y El Mundo. Somos una iglesia líder en evangelizar, restaurar, capacitar y enviar discípulos con mentalidad de reino para influenciar a las naciones con los principios de Creador y establecer su reino aquí en la tierra.

DIOS AVISA PARA QUE TENGAMOS PRUDENCIA Y NO ESTEMOS DISTRAÍDOS.Este mensaje es muy importante y debemos enfocarnos urgen...
25/08/2026

DIOS AVISA PARA QUE TENGAMOS PRUDENCIA Y NO ESTEMOS DISTRAÍDOS.

Este mensaje es muy importante y debemos enfocarnos urgentemente:

Jesús no nos mandó a poner fechas, sino a discernir los tiempos y prepararnos espiritualmente. Cuando uno compara Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, se ve un orden bastante claro.

El orden profético que Jesús presentó

1. Engaño espiritual
“Mirad que nadie os engañe.” — Mateo 24:4
Jesús comienza, no con terremotos, sino con engaño: falsos cristos, falsos profetas y personas que dirán hablar en nombre de Dios.

2. Guerras y rumores de guerras
“Oiréis de guerras y rumores de guerras…” — Mateo 24:6
Jesús dice que esto sucedería, pero advierte: “aún no es el fin.”

3. Conflictos entre naciones y reinos
“Se levantará nación contra nación, y reino contra reino.” — Mateo 24:7
Aquí vemos una creciente inestabilidad internacional.

4. Hambres
“…y habrá hambres…” — Mateo 24:7
La escasez y las crisis alimentarias forman parte de las señales que Jesús mencionó.

5. Terremotos y desastres
“…y terremotos en diferentes lugares.” — Mateo 24:7
Jesús los coloca dentro de lo que llama “principio de dolores”, no como una señal aislada que permita afirmar que ya llegó el fin.

6. Persecución de los creyentes
Mateo 24:9 habla de tribulación, persecución y odio contra los discípulos por causa del nombre de Cristo.

7. Apostasía y traición
“Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros…” — Mateo 24:10
Personas que estuvieron cerca de la fe pueden apartarse y traicionarse.

8. Falsos profetas y mayor engaño
“Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos.” — Mateo 24:11
El engaño religioso se intensifica.

9. La maldad aumenta y el amor se enfría
Este punto conecta directamente con lo que usted está observando:
“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” — Mateo 24:12
Aquí entran fenómenos sociales que usted menciona: deshonra hacia los padres, normalización del pecado en las casas, pérdida de valores, violencia, inmoralidad y tolerancia de conductas que antes eran consideradas pecado.
Pablo describe algo semejante en 2 Timoteo 3:1-5: hombres amadores de sí mismos, desobedientes a los padres, sin afecto natural, sin dominio propio y con apariencia de piedad.

10. El evangelio será predicado a todas las naciones
Y en medio de todo esto Jesús introduce una esperanza:
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo…” — Mateo 24:14

11. Señales cósmicas
Aquí llegamos a lo que usted menciona del sol, la luna, los eclipses y los fenómenos celestes.
Lucas registra las palabras de Jesús:
“Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas…” — Lucas 21:25.
Y añade algo extraordinariamente relacionado con su observación:
“…y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas.” — Lucas 21:25.
Jesús también habla del temor ante “las cosas que sobrevendrán en la tierra” y de que las potencias de los cielos serán conmovidas.

12. Finalmente: la venida del Hijo del Hombre
Jesús no termina diciendo: “tengan miedo”.
Termina diciendo:
“Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.” — Lucas 21:28.
¿Y dónde colocamos el cambio climático, tormentas solares, meteoritos, aumento del nivel del mar, tsunamis y tornados?
Aquí debemos ser bíblicamente cuidadosos.
La Biblia sí habla de señales en el sol, la luna y las estrellas, del estremecimiento de los cielos y del bramido del mar y las olas.
Pero no podemos decir que Jesús específicamente profetizó “el cambio climático”, “el aumento de meteoritos” o “las tormentas solares” como fenómenos científicos modernos. Podemos verlos como parte del contexto de un mundo sometido a múltiples crisis y recordar las palabras de Jesús, pero no debemos convertir cada fenómeno natural en una profecía específica.
Entonces, ¿cuál es la recomendación de Jesús?
Es poderosísima:

No entrar en pánico.�No poner fechas.�No vivir distraídos.�No negociar con el pecado.�No abandonar la fe.�No dejarnos engañar.�Predicar el evangelio.�Y levantar la cabeza porque Cristo viene.
Jesús termina su enseñanza con una advertencia:
“Velad, pues, en todo tiempo orando…” — Lucas 21:36.
Por eso, para la Iglesia del siglo XXI, yo resumiría el mensaje así:
“No estamos llamados a interpretar cada terremoto; estamos llamados a estar preparados. No estamos llamados a vivir aterrorizados por las señales; estamos llamados a levantar la cabeza. No estamos llamados a acomodarnos al pecado porque el mundo lo normalizó; estamos llamados a permanecer santos. Y mientras el mundo pregunta qué está pasando, la Iglesia debe anunciar quién viene: ¡Jesucristo!”
Y hay una frase de Jesús que debería convertirse en el centro de esta enseñanza:

“CUANDO ESTAS COSAS COMIENCEN A SUCEDER, LEVANTEN LA CABEZA.”
Porque las señales no fueron dadas para producir miedo en la Iglesia, sino despertamiento, santidad, discernimiento y esperanza.
Recomendación

Estar preparados no significa vivir con miedo, sino actuar con sabiduría y responsabilidad.

1. Preparación espiritual
Tener la Biblia en nuestras manos, pero sobre todo practicarla y guardarla en el corazón. No basta con conocer la Palabra; debemos vivirla y ponerla por obra.

“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores.” — Santiago 1:22

2. Documentos importantes
Tener copias de los documentos importantes digitalizadas y guardadas de forma segura, por ejemplo, en una memoria USB y también en la nube, para poder acceder a ellos en caso de pérdida, evacuación o emergencia.

3. Kit de emergencia
Mantener en casa un kit básico con elementos necesarios para los primeros momentos de una emergencia: medicamentos personales, linterna, baterías, agua, artículos de higiene y otros elementos esenciales.

4. Comunicación
Contar con radios de comunicación y medios alternativos para mantener el contacto cuando las redes telefónicas o el internet no estén disponibles.

5. Energía
Tener cargadores portátiles, baterías externas y baterías de repuesto para mantener funcionando los dispositivos esenciales.

6. Alimentos y agua
Mantener en casa una reserva razonable de agua potable y alimentos de larga duración, como productos enlatados y otros alimentos que no requieran refrigeración inmediata.

7. Respaldo en la nube
No depender de un solo lugar para guardar información importante. Los documentos esenciales pueden tener respaldo en una memoria física y en un servicio seguro de almacenamiento en la nube.

Conclusión

La preparación no es falta de fe; es responsabilidad.
Podemos confiar plenamente en Dios y, al mismo tiempo, prepararnos con sabiduría para enfrentar cualquier situación.

Ten la Biblia en tus manos, la Palabra en tu corazón y sabiduría para preparar tu casa.

“El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño.” — Proverbios 22:3.
Apostol Jorge Freyle y Familias Freyle Cepeda.

UNA VOZ DIFERENTE EN TIEMPOS DE MUCHAS VOCESTexto base: 1 Reyes 22:5-28Texto clave: “Vive Jehová, que lo que Jehová me h...
24/08/2026

UNA VOZ DIFERENTE EN TIEMPOS DE MUCHAS VOCES

Texto base: 1 Reyes 22:5-28
Texto clave: “Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré.” — 1 Reyes 22:14

INTRODUCCIÓN

Vivimos en un siglo donde nunca había sido tan fácil escuchar tantas voces.
Tenemos televisión, redes sociales, YouTube, podcasts, predicadores, influencers, políticos, expertos, opiniones y miles de mensajes entrando diariamente a nuestra mente.
El problema no es que existan muchas voces.
El problema es que no todas las voces vienen de Dios.
Y aquí encontramos una historia extraordinaria en 1 Reyes 22.
El rey Acab reunió aproximadamente cuatrocientos profetas y les preguntó si debía ir a la guerra contra Ramot de Galaad.
Todos respondieron prácticamente lo mismo:
“Sube, porque Jehová la entregará en mano del rey.”
Pero Josafat percibió que algo no estaba bien y preguntó:
“¿Hay aún aquí algún profeta de Jehová, por el cual consultemos?”
Y Acab respondió:
“Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías hijo de Imla; mas yo le aborrezco.”
¡Qué declaración!
No dijo: “No conozco a Micaías”.
Dijo:
“Lo aborrezco, porque nunca me profetiza bien.”
Acab no quería una palabra de Dios.
Quería una palabra que le gustara.
Y ahí comienza nuestra enseñanza.

1. NO TODA MULTITUD REPRESENTA LA VERDAD
Cuatrocientos profetas estaban diciendo una cosa.
Uno solo estaba diciendo otra.
Humanamente hablando, Micaías estaba en desventaja.
Cuatrocientos contra uno.
Pero la verdad nunca se determina por votación.
La mayoría puede estar equivocada.
No importa cuántas personas repitan una mentira.
Si Dios no lo dijo, sigue siendo mentira.
En el siglo XXI tenemos una situación parecida.
Algo se vuelve viral y pensamos:
“Debe ser verdad porque todo el mundo lo está diciendo.”
Pero el cristiano no pregunta primero:
“¿Cuántos lo dicen?”
Pregunta:
“¿Qué dice Dios?”
La Biblia dice:
“Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso.”
— Romanos 3:4
La popularidad no es evidencia de verdad.
Una predicación puede ser popular y no ser bíblica.
Una opinión puede tener millones de seguidores y estar equivocada.
Una tendencia puede dominar las redes sociales y ser completamente contraria a la Palabra.
Por eso necesitamos discernimiento.

2. ACAB NO QUERÍA LA PALABRA DE DIOS; QUERÍA CONFIRMACIÓN
Esta es una de las partes más peligrosas de la historia.
Acab ya había decidido lo que quería hacer.
Lo único que buscaba era alguien que dijera:
“Sí, hazlo.”
Y cuando encontró a Micaías, no quería escucharle porque sabía que Micaías no acomodaría el mensaje para agradarlo.
Esto también puede ocurrir dentro de la iglesia.
Hay personas que no buscan:
“Señor, ¿qué quieres decirme?”
Sino:
“Señor, dime que estoy haciendo bien lo que ya decidí.”
Hay una gran diferencia entre buscar dirección y buscar confirmación.
La verdadera palabra de Dios no siempre nos acaricia.
A veces nos confronta.
A veces nos corrige.
A veces nos detiene.
A veces nos dice:
“No.”
A veces nos dice:
“Espera.”
Y a veces nos dice:
“Cambia.”
Pero cuando una persona ama más su voluntad que la voluntad de Dios, terminará buscando voces que le permitan hacer lo que quiere.

3. MICAÍAS TENÍA UNA CONVICCIÓN: “LO QUE DIOS ME DIGA, ESO HABLARÉ”
Micaías no dijo:
“Voy a decir algo diferente para llamar la atención.”
No estaba tratando de ser controversial.
No quería ser famoso.
No quería convertirse en “el profeta diferente”.
Simplemente tenía una convicción:
“Lo que Jehová me hablare, eso diré.”
Esta debería ser la declaración de todo ministro del evangelio:
“Señor, no quiero predicar lo que la gente quiere escuchar. Quiero predicar lo que Tú quieres decir.”
Porque el verdadero ministerio no consiste en entretener al pueblo.
Consiste en transmitir fielmente el mensaje de Dios.
Pablo le dijo a Timoteo:
“Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.”
— 2 Timoteo 4:2

4. EN EL SIGLO XXI, EL DESAFÍO NO ES LA FALTA DE VOCES; ES LA FALTA DE DISCERNIMIENTO
Hoy podemos escuchar una predicación en segundos.
Podemos abrir el teléfono y encontrar cientos de mensajes cristianos.
Pero tener acceso a muchas voces no significa tener discernimiento.
Jesús dijo:
“Mirad que nadie os engañe.”
— Mateo 24:4
No dijo simplemente:
“Escuchen mucho.”
Dijo:
“Miren que nadie los engañe.”
¿Por qué?
Porque en los últimos tiempos habrá voces religiosas.
Habrá mensajes.
Habrá personas hablando en nombre de Dios.
Por eso necesitamos conocer profundamente la Palabra.
No podemos discernir una voz que no conocemos.
Si conocemos la Palabra de Dios, cuando aparezca una voz extraña podremos decir:
“Eso no coincide con lo que Dios ha establecido.”
El cristiano que no conoce la Biblia puede ser llevado fácilmente por cualquier mensaje emocional.

5. MICAÍAS NOS ENSEÑA QUE SER FIEL A DIOS A VECES SIGNIFICA ESTAR SOLO
Micaías tuvo que enfrentarse a una multitud.
Eso requiere carácter.
Porque es fácil decir la verdad cuando todos están de acuerdo contigo.
Lo difícil es permanecer firme cuando todos están en contra.
Micaías fue golpeado.
Fue rechazado.
Fue encarcelado.
Pero no cambió su mensaje para escapar de la presión.
Aquí está una palabra para la iglesia del siglo XXI:
No cambies tu convicción para conservar tu popularidad.
No cambies la verdad para obtener aplausos.
No cambies la doctrina para conseguir seguidores.
No cambies tu santidad para encajar en una cultura que se aleja de Dios.
Es mejor estar solo con Dios que acompañado contra Dios.

6. LOS 400 PROFETAS TENÍAN UN MENSAJE ATRACTIVO; MICAÍAS TENÍA UNA PALABRA VERDADERA
Los 400 dijeron:
“Sube y vencerás.”
Era una palabra agradable.
Era motivadora.
Era exactamente lo que Acab quería escuchar.
Micaías dijo:
“Vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor.”
La verdadera palabra no siempre será la más agradable.
Pero una palabra verdadera puede salvarte de una decisión equivocada.
Aquí hay una diferencia fundamental:
Una palabra falsa puede emocionarte momentáneamente, pero una palabra verdadera puede preservarte eternamente.

7. NO CONFUNDAS EMOCIÓN CON UNCIÓN
Este es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo.
Hay mensajes que producen emoción.
Hay mensajes que producen aplausos.
Hay mensajes que hacen llorar.
Pero la pregunta no es solamente:
“¿Me hizo sentir algo?”
La pregunta es:
“¿Me acercó a Dios y me sometió a Su Palabra?”
Porque la unción no existe para alimentar el ego del hombre.
La unción nos lleva a Cristo.
La verdadera presencia de Dios produce transformación.

8. ¿CÓMO PUEDE SER UN MICAÍAS EN EL SIGLO XXI?
No significa buscar ser diferente por ser diferente.
Significa tener una vida profundamente arraigada en Dios.
Un Micaías del siglo XXI:
Ora antes de hablar.
Consulta la Palabra antes de tomar decisiones.
Discierne antes de creer.
No sigue una tendencia simplemente porque es popular.
No cambia sus convicciones por presión social.
No predica para agradar al hombre.
No utiliza el nombre de Dios para defender sus propios intereses.
Tiene el valor de decir “esto no está bien” cuando la Palabra de Dios dice que no está bien.

9. EL CRISTIANO DEBE SER UNA VOZ, NO UN ECO
Un eco simplemente repite lo que escucha.
Pero una voz comunica un mensaje.
Y la iglesia no fue llamada a ser eco de la cultura.
La iglesia fue llamada a ser voz de Dios en medio de la cultura.
Jesús dijo:
“Vosotros sois la luz del mundo.”
— Mateo 5:14
La luz no existe para parecerse a las tinieblas.
Existe para revelar lo que está oculto.
Por eso la iglesia debe amar a las personas, pero nunca negociar la verdad.
Debemos hablar con amor.
Debemos corregir con gracia.
Debemos enseñar con paciencia.
Pero nunca debemos cambiar la verdad para ser aceptados.

10. UNA PREGUNTA PARA ESTA GENERACIÓN
Si hoy Dios te preguntara:
“¿Quieres hablar lo que Yo digo o lo que la gente quiere escuchar?”
¿Qué responderías?
Porque llegará el momento en que tendremos que decidir.
¿Seremos como los 400 que dijeron lo que el rey quería escuchar?
¿O seremos como Micaías, que dijo:
“Lo que Jehová me hablare, eso diré”?

CONCLUSIÓN

La generación de Micaías necesitaba una voz diferente.
Y nuestra generación también.
No necesitamos cristianos que simplemente repitan lo que está de moda.
Necesitamos hombres y mujeres que conozcan la Palabra.
Que oren.
Que disciernan.
Que amen la verdad.
Que tengan carácter.
Que puedan decir:
“Aunque nadie esté de acuerdo conmigo, si Dios lo dijo, yo lo voy a sostener.”
Porque al final no tendremos que responder ante la multitud.
Tendremos que responder delante de Dios.
Micaías perdió popularidad, pero conservó su fidelidad.
Los otros profetas tuvieron la aprobación del rey, pero Micaías tuvo algo mucho más importante:
la verdad de Dios en sus labios.

DECLARACIÓN FINAL
“Señor, en una generación de muchas voces, hazme reconocer Tu voz.�En una generación que busca aprobación, dame carácter.�En una generación que acomoda la verdad, dame fidelidad.�En una generación que sigue multitudes, dame discernimiento.�Y cuando tenga que escoger entre agradar a los hombres o agradarte a Ti, que pueda decir como Micaías:�‘Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré.’”
No quiero ser un eco de la generación.�Quiero ser una voz que anuncie la Palabra de Dios.

Apostol Jorge Freyle.

EL DÍA EN QUE LA PLATA NO PODRÁ SALVAREzequiel 7:15-26Introducción.Ezequiel 7 presenta una advertencia solemne: llega un...
24/08/2026

EL DÍA EN QUE LA PLATA NO PODRÁ SALVAR

Ezequiel 7:15-26

Introducción.

Ezequiel 7 presenta una advertencia solemne: llega un momento en que el hombre descubre que aquello en lo que puso su confianza no puede salvarlo.
Dios habla de espada, hambre, peste, violencia, temor, pérdida de riquezas y humillación. Pero el problema central no era solamente la crisis externa; era la condición espiritual del pueblo.
Habían convertido la prosperidad en idolatría, el poder en soberbia y el pecado en una forma de vida.
Por eso Dios declara:
“¡Ni su plata ni su oro podrá salvarlos!”
— Ezequiel 7:19

1. CUANDO EL PECADO LLEGA A SU LÍMITE
Ezequiel 7:23 dice:
“Haz cadenas, porque el país está lleno de homicidios y la ciudad está llena de violencia.”
El juicio anunciado no aparece sin causa. La violencia, la injusticia y la corrupción habían llenado la tierra.
La Biblia enseña repetidamente que Dios observa la conducta de las naciones y de los individuos.
Génesis 6:11-13 muestra algo semejante antes del diluvio: la tierra estaba llena de violencia y Dios intervino en juicio.
Isaías 5:20 advierte sobre una generación que llama bueno a lo malo y malo a lo bueno.
2 Timoteo 3:1-5 describe características de los “últimos días”: amor al dinero, soberbia, desobediencia, ingratitud, falta de dominio propio y apariencia de piedad.
Enseñanza:
Cuando una sociedad normaliza aquello que Dios llama pecado, no debe sorprendernos que finalmente aparezcan las consecuencias.

2. EL DINERO TIENE UN LÍMITE
Uno de los mensajes más poderosos de Ezequiel 7 es que llegará un momento en que la riqueza perderá su capacidad de proteger.
El hombre puede comprar una casa, un vehículo, seguridad, influencia y comodidades; pero no puede comprar la vida delante de Dios.
Proverbios 11:4:
“No aprovecharán las riquezas en el día de la ira.”
Sofonías 1:18:
“Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira del Señor.”
Hay una conexión profética evidente: Ezequiel 7:19 y Sofonías 1:18 presentan el mismo principio.
Mateo 6:19-21 enseña que no debemos acumular tesoros solamente en la tierra.
1 Timoteo 6:17-19 exhorta a no poner la esperanza en las riquezas, sino en Dios.
Enseñanza:
El problema no es tener recursos; el problema es convertir los recursos en nuestro dios.

3. LA SOBERBIA SIEMPRE PRECEDE A UNA CAÍDA
Ezequiel 7:24 declara:
“Voy a poner fin a la soberbia de los poderosos.”
Esto aparece repetidamente en la Escritura.
Proverbios 16:18:
“Antes del quebrantamiento es la soberbia.”
Daniel 4:37 muestra a Nabucodonosor aprendiendo que Dios puede humillar a quienes caminan con soberbia.
Santiago 4:6:
“Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.”
1 Pedro 5:5:
“Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.”
La soberbia dice:
“Yo puedo.”
La humildad dice:
“Necesito a Dios.”
La soberbia construye un trono para el hombre; la humildad levanta un altar para Dios.

4. EL PROBLEMA NO ERA LA RIQUEZA, SINO LA IDOLATRÍA
Ezequiel 7:20 explica que el pueblo tomó su esplendor y sus riquezas y las convirtió en objetos de idolatría.
Aquí aparece un principio fundamental:
Lo que Dios permite que tengas nunca debe ocupar el lugar del Dios que te lo dio.
Israel recibió bendiciones, pero terminó adorando las cosas creadas en lugar del Creador.
Romanos 1:25:
“Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador.”
Éxodo 20:3:
“No tendrás dioses ajenos delante de mí.”
Colosenses 3:5 identifica la avaricia como idolatría.
Por eso una persona puede no tener una estatua en su casa y, sin embargo, vivir en idolatría si el dinero, el poder, el éxito o su propia imagen ocupan el primer lugar.

5. LLEGARÁ UN MOMENTO EN QUE BUSCARÁN PAZ Y NO LA ENCONTRARÁN
Ezequiel 7:25 dice:
“Ya viene la destrucción, y buscarán la paz, pero no la hallarán.”
Este lenguaje recuerda otros textos proféticos.
Jeremías 6:14:
“Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.”
1 Tesalonicenses 5:3:
“Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina.”
Esto debe llevarnos a discernir espiritualmente.
La humanidad puede hablar de paz mientras permanece lejos de Dios.
La verdadera paz no consiste solamente en ausencia de guerra.
Isaías 26:3 enseña que Dios guarda en completa paz al que persevera en Él.
Juan 14:27 presenta la paz de Cristo como diferente de la paz que ofrece el mundo.

6. “CALAMIDAD TRAS CALAMIDAD”
Ezequiel 7:26 dice:
“Sufrirán calamidad tras calamidad, y oirán rumor tras rumor.”
Este lenguaje también aparece en las enseñanzas proféticas de Jesús.
Mateo 24:6-8:
Jesús habló de guerras, rumores de guerras, hambre, pestes y terremotos, llamándolos “principio de dolores”.
Lucas 21:9-11 menciona guerras, revoluciones, grandes terremotos, hambres, pestilencias y señales.
Pero Jesús también dio una advertencia fundamental:
“Mirad que no seáis engañados.”
— Lucas 21:8
Por eso no debemos convertir cada acontecimiento mundial en una fecha profética.
Debemos permanecer despiertos, sobrios y preparados.

7. CUANDO LA GENTE BUSCA RESPUESTAS, PERO HA RECHAZADO LA VERDAD
Ezequiel 7:26 termina diciendo que buscarían una respuesta en los labios del profeta, pero los sacerdotes y ancianos no podrían guiarlos.
Esto es tremendamente serio.
Hay personas que rechazan la Palabra cuando todo está bien y quieren una palabra profética cuando llega la crisis.
Pero Dios desea que escuchemos su voz antes de la crisis.
Amós 8:11 habla de un tiempo de hambre, pero no de pan, sino de oír las palabras de Jehová.
2 Timoteo 4:3-4 advierte que llegará un tiempo en que muchos no soportarán la sana doctrina.
Isaías 55:6:
“Buscad al Señor mientras puede ser hallado.”
La pregunta no es solamente:
“¿Qué está diciendo el profeta?”
La pregunta más profunda es:
“¿Qué me ha estado diciendo Dios que todavía no he obedecido?”

TEXTOS PROFÉTICOS PARA COMPLEMENTAR LA ENSEÑANZA
🔥 Isaías 13:9-11
Habla del día del Señor, de juicio sobre la maldad, de la caída de la soberbia y de la humillación de los orgullosos.
🔥 Sofonías 1:14-18
Presenta “el gran día del Señor” como un día de angustia y juicio, repitiendo el principio de que ni la plata ni el oro podrán librar.
🔥 Jeremías 30:7
Habla de un tiempo de angustia extraordinaria, pero también anuncia que Jacob será librado.
🔥 Daniel 12:1
Habla de un tiempo de angustia como nunca antes y de la intervención de Dios a favor de su pueblo.
🔥 Joel 2:30-32
Habla de señales extraordinarias antes del día grande y terrible del Señor, pero también declara:
“Todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.”
🔥 Zacarías 14:1-9
Presenta acontecimientos relacionados con el día del Señor y termina mostrando al Señor reinando como Rey sobre toda la tierra.
🔥 Mateo 24:21-22
Jesús habla de una gran tribulación y declara que, por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
🔥 2 Tesalonicenses 1:7-10
Habla de la manifestación del Señor Jesús y del juicio sobre quienes persisten en rechazar a Dios.
🔥 2 Pedro 3:10-13
Habla del día del Señor y dirige la atención del creyente hacia una vida santa mientras espera cielos nuevos y tierra nueva.
🔥 Apocalipsis 6:12-17
Presenta imágenes proféticas asociadas con el juicio y culmina con una pregunta estremecedora:
“¿Quién podrá sostenerse en pie?”

UNA ADVERTENCIA Y UNA ESPERANZA
Ezequiel 7 no solamente debe producir temor.
Debe producir arrepentimiento.
Porque en medio de los anuncios de juicio, la Biblia constantemente presenta una puerta de misericordia para quien vuelve a Dios.
2 Crónicas 7:14:
“Si se humillare mi pueblo… y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos…”
Ezequiel 18:23:
Dios declara que no se complace en la muerte del impío, sino en que se vuelva de sus caminos y viva.
Ezequiel 33:11:
“Volveos, volveos de vuestros malos caminos.”
Joel 2:12-13:
“Convertíos a mí con todo vuestro corazón.”
Por eso la profecía bíblica no fue dada simplemente para satisfacer curiosidad sobre el futuro.
Fue dada para transformar nuestra manera de vivir en el presente.
CONCLUSIÓN
Ezequiel 7 nos deja cinco preguntas:
1. ¿En qué estoy poniendo mi confianza?
2. ¿Hay algo que haya ocupado el lugar de Dios en mi vida?
3. ¿La prosperidad me acercó a Dios o me hizo independiente de Él?
4. ¿Estoy escuchando la Palabra antes de que llegue la crisis?
5. Si Cristo viniera hoy, ¿estoy preparado?
La plata no podrá salvar.
El oro no podrá salvar.
El poder no podrá salvar.
Los títulos no podrán salvar.
La influencia no podrá salvar.
Solo Cristo salva.
Por eso la voz profética de la Iglesia no debe ser solamente:
“¡Viene juicio!”
También debe proclamar:
“¡Vuelve a Dios mientras hay oportunidad!”
Porque el mismo Dios que advierte del día de la ira también ofrece misericordia al que se arrepiente.
“Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.”
— Isaías 55:6

“Llegará el día en que el hombre descubrirá que aquello en lo que puso toda su confianza no puede salvarlo; por eso, antes de que llegue el día de la angustia, debemos poner nuestra confianza en Cristo.”
— Apóstol Jorge Freyle

LOS MALAGRADECIDOS LE TEMEN A ESTAS CINCO VERDADES.Lucas 17:11-19Tema: La ingratitud revela la condición del corazón.Fra...
22/08/2026

LOS MALAGRADECIDOS LE TEMEN A ESTAS CINCO VERDADES.

Lucas 17:11-19

Tema: La ingratitud revela la condición del corazón.

Frase central: “La ingratitud no cambia lo que Dios hizo por ti; revela lo que hay dentro de ti.”

INTRODUCCIÓN

Hay personas que recuerdan perfectamente aquello que no recibieron, pero olvidan todo lo que recibieron.
Recuerdan un “no”, pero olvidan cien “sí”.
Recuerdan una corrección, pero olvidan la ayuda.
Recuerdan el día que alguien dejó de darles, pero olvidan todos los días en que alguien estuvo allí para ellos.
La Biblia nos muestra que la gratitud no es solamente una expresión de los labios; es una condición del corazón.
Pablo advierte:
“Habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias…”
— Romanos 1:21
Observa la conexión: conocer a Dios y no agradecerle produce un corazón entenebrecido.
La ingratitud puede comenzar con una pequeña queja, pero puede terminar convirtiéndose en una actitud permanente.
Hoy quiero hablar de cinco verdades que confrontan al corazón malagradecido.

1. LA VERDAD DUELE, PERO MÁS DUELE VIVIR DE MENTIRAS
El malagradecido muchas veces necesita construir una historia donde él sea la víctima.
¿Por qué?
Porque reconocer la verdad significa reconocer también lo que recibió.
Adán dijo:
“La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.”
— Génesis 3:12
Adán no solamente culpó a Eva.
Indirectamente señaló a Dios:
“La mujer que TÚ me diste…”
Cuando el corazón no quiere asumir responsabilidad, comienza a buscar culpables.
Pero Proverbios 28:13 declara:
“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”
La madurez espiritual comienza cuando dejamos de decir:
“Mira lo que me hicieron.”
y comenzamos a decir:
“Señor, muéstrame qué hay en mí.”
El malagradecido puede convertirse en experto en explicar por qué hizo lo que hizo, pero el Espíritu Santo nos enseña a reconocer nuestra condición.
David tuvo otra actitud
Después de ser confrontado por Natán, David no construyó una defensa.
Dijo:
“Pequé contra Jehová.”
— 2 Samuel 12:13
Eso es arrepentimiento.
La verdad puede doler, pero sana aquello que la mentira mantiene enfermo.

2. MUCHAS PERSONAS NO VALORAN LO QUE TIENEN HASTA QUE LO PIERDEN
Jesús contó una historia extraordinaria:
Un hijo recibió su herencia, abandonó su casa y desperdició todo.
Lucas 15:17 dice:
“Y volviendo en sí…”
Ese muchacho tuvo que perderlo todo para comenzar a valorar lo que había tenido.
Había tenido casa.
Había tenido padre.
Había tenido alimento.
Había tenido seguridad.
Pero mientras lo tenía, no lo valoraba.
Cuando lo perdió, dijo:
“¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!”
La distancia le permitió entender el valor de lo que había abandonado.
Pero escucha esto:
No esperes perder algo para reconocer su valor.
Valora a tu familia mientras está contigo.
Valora a las personas que Dios utilizó para ayudarte.
Valora la oportunidad.
Valora la iglesia.
Valora el ministerio.
Valora la puerta que Dios abrió.
Valora la gracia.
Y sobre todo:
valora a Cristo.
Porque hay cosas que pueden recuperarse, pero hay relaciones y oportunidades que, una vez destruidas, nunca vuelven a ser iguales.

3. EL INGRATO RECUERDA LO POCO QUE LE NEGARON Y OLVIDA LO MUCHO QUE RECIBIÓ
Esta es una de las características más peligrosas de la ingratitud.
La persona puede recibir muchísimo, pero concentrarse en aquello que no recibió.
Los israelitas hicieron esto constantemente en el desierto.
Dios los sacó de Egipto.
Abrió el Mar Rojo.
Los alimentó con maná.
Les dio agua.
Los protegió.
Pero comenzaron a quejarse.
Números 11:5 dice:
“Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde…”
¡Mira la memoria selectiva!
Se acordaron del pescado.
Pero olvidaron los látigos.
Se acordaron de la comida.
Pero olvidaron la esclavitud.
Se acordaron de Egipto.
Pero olvidaron que Dios los había liberado.
La ingratitud distorsiona la memoria.
Hace que recuerdes la ofensa y olvides el favor.
Hace que recuerdes el “no” y olvides los cien “sí”.
Hace que recuerdes la corrección y olvides la paciencia.
Por eso Pablo dice:
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”
— 1 Tesalonicenses 5:18
No dice que todo lo que sucede sea bueno.
Dice que debemos aprender a dar gracias en medio de todo.

4. ALGUNOS VUELVEN, PERO NO SIEMPRE POR AMOR
Aquí debemos tener discernimiento.
No toda persona que regresa viene arrepentida.
Hay personas que regresan porque necesitan algo.
El hijo pródigo volvió, pero su regreso tuvo una diferencia fundamental:
volvió arrepentido.
Dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.”
— Lucas 15:21
No volvió exigiendo.
No volvió manipulando.
No volvió diciendo:
“Después de todo lo que me hiciste…”
Volvió diciendo:
“He pecado.”
Ahí está la diferencia.
El arrepentimiento verdadero produce humildad.
El manipulador dice:
“Dame otra oportunidad porque te necesito.”
El arrepentido dice:
“Perdóname porque reconozco que hice mal.”
Por eso Jesús dijo:
“Por sus frutos los conoceréis.”
— Mateo 7:16
No juzgues solamente las palabras.
Observa los frutos.

5. LA VIDA NO OLVIDA: DIOS VE EL CORAZÓN
Esta es la verdad que más confronta.
El ser humano puede olvidar.
Las personas pueden no saber.
Alguien puede esconder sus intenciones.
Pero Dios ve.
Gálatas 6:7 declara:
“Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”
La Biblia presenta un principio espiritual:
Lo que sembramos, finalmente produce una cosecha.
Si sembramos orgullo, cosecharemos consecuencias.
Si sembramos traición, destruimos confianza.
Si sembramos mentira, destruimos relaciones.
Si sembramos ingratitud, terminamos aislándonos de aquellos que alguna vez quisieron ayudarnos.
Pero también funciona al revés:
Si sembramos amor, cosechamos amor.
Si sembramos generosidad, cosechamos generosidad.
Si sembramos fidelidad, construimos confianza.
Si sembramos gratitud, desarrollamos un corazón saludable delante de Dios.
Pero cuidado con una interpretación equivocada:
No significa que toda persona que sufre esté pagando por algo malo que hizo.
Job sufrió y era un hombre íntegro.
Jesús sufrió siendo perfecto.
Por eso la cosecha bíblica no debe utilizarse para condenar a quien está atravesando una prueba.
La enseñanza es otra:
Dios ve nuestras obras, conoce nuestras motivaciones y finalmente hará justicia.
Hebreos 6:10 dice:
“Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor…”
¡Qué palabra!
Dios no olvida.
Tal vez nadie reconoció lo que hiciste.
Tal vez nadie agradeció.
Tal vez ayudaste y después te traicionaron.
Tal vez diste y después hablaron mal de ti.
Pero Dios dice:
“Yo no lo he olvidado.”

EL EJEMPLO SUPREMO: LOS DIEZ LEPROSOS
Lucas 17 presenta diez hombres enfermos.
Jesús los sanó.
Pero solamente uno regresó.
Lucas 17:15-16 dice:
“Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias.”
Diez recibieron el milagro.
Uno regresó a agradecer.
Jesús preguntó:
“¿Y los nueve, dónde están?”
— Lucas 17:17
Esto revela algo impresionante:
Puedes recibir el milagro y aun así no regresar al que hizo el milagro.
Puedes recibir la bendición y olvidar al Bendecidor.
Puedes recibir la puerta y olvidar quién la abrió.
Puedes recibir ayuda y olvidar quién te ayudó.
Puedes recibir restauración y después actuar como si nunca hubieras necesitado a nadie.
Pero hay uno que volvió.
Y Jesús le dijo:
“Levántate, vete; tu fe te ha salvado.”
— Lucas 17:19
Los diez recibieron sanidad.
Pero uno recibió algo más.
Regresó con gratitud y terminó a los pies de Jesús.

CONCLUSIÓN
Hoy no se trata solamente de señalar a los malagradecidos.
También debemos examinarnos.
Porque la pregunta no es solamente:
“¿Quién ha sido malagradecido conmigo?”
La pregunta más importante es:
“¿Con quién he sido yo malagradecido?”
¿He sido agradecido con Dios?
¿He valorado a quienes me ayudaron?
¿He reconocido los sacrificios de otros?
¿He dado gracias por lo que tengo?
¿O solamente estoy mirando aquello que todavía me falta?
Salmo 103:2 dice:
“Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.”
NO OLVIDES.
No olvides de dónde Dios te sacó.
No olvides quién estuvo contigo.
No olvides las puertas que Dios abrió.
No olvides las veces que te sostuvo.
No olvides las veces que te perdonó.
No olvides sus misericordias.
Porque una de las armas contra la ingratitud es recordar correctamente.
DECLARACIÓN FINAL
“No permitiré que una ofensa me haga olvidar cien favores. No permitiré que un ‘no’ borre todos los ‘sí’ que Dios me ha dado. No olvidaré sus beneficios. No olvidaré su misericordia. No olvidaré a quienes Dios utilizó para bendecirme. Y, sobre todas las cosas, nunca olvidaré que todo lo que tengo proviene de la gracia de Dios.”
“El ingrato cuenta lo que le negaron; el agradecido recuerda todo lo que la gracia le permitió recibir.”
Apóstol Jorge Freyle

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