19/09/2026
El cobre no es una mercancía cualquiera. Es la principal riqueza estratégica de Chile y pertenece, por su origen y por su historia, al pueblo chileno.
En 1971, el Congreso Nacional aprobó por unanimidad la nacionalización del cobre. Fue una decisión de soberanía que trascendió las diferencias políticas de la época. Sin embargo, durante la dictadura se construyó un modelo que permitió la expansión de la gran minería privada y transnacional. Hoy, aunque Codelco continúa siendo una empresa estatal fundamental, la mayor parte del cobre chileno ya no es explotada directamente por el Estado.
Nacionalizar el cobre es un imperativo democrático, económico y social. Significa recuperar el control efectivo sobre un recurso estratégico, invertir sus beneficios en derechos sociales, fortalecer a Codelco y decidir soberanamente cómo, cuánto y para qué se extrae, con respeto a los trabajadores, las comunidades y los límites ecológicos.
Esta apropiación privada de las riquezas estratégicas de Chile tiene nombres concretos y se extiende más allá del cobre. Julio Ponce Lerou, exyerno de Pinochet, construyó su poder económico a partir de la privatización de SQM durante la dictadura. Décadas después, el control de ese patrimonio ha pasado a sus herederos, entre ellos Francisca Ponce Pinochet. Es la expresión de un modelo que transformó bienes públicos en fortunas familiares y convirtió el saqueo en herencia.
Chile no puede limitarse a extraer su riqueza mientras las mayores ganancias se privatizan. Defender la nacionalización del cobre es defender que la riqueza de Chile sirva al pueblo de Chile.