07/08/2026
Setenta y cinco años después de que la comunidad internacional se uniera para redactar la Convención sobre los Refugiados, el sistema de asilo se encuentra bajo presión.
La Convención nunca ha sido perfecta, pero ha cumplido su objetivo fundamental: proteger la vida y la dignidad humanas.
Se trata de fallos en su aplicación, no de la propia Convención sobre los Refugiados.
La fortaleza de la Convención radica en que reconoce tanto los intereses legítimos de los Estados como lo que está en juego a nivel humano cuando las personas se ven forzadas a huir.
La solución pasa por hacer que los sistemas de asilo funcionen.