03/12/2025
En Bolivia, gran parte de la discapacidad es invisible.
No se nota a simple vista, pero afecta la vida diaria, la energía, la movilidad, la respiración y las oportunidades. Enfermedades como la hipertensión pulmonar, las enfermedades crónicas, autoinmunes, raras o neurológicas son discapacitantes, aunque muchas veces nadie las vea.
Los datos recientes del Censo muestran que más del 50% de las personas con discapacidad en Bolivia tienen condiciones invisibles, y que esta situación impacta de manera más profunda a las mujeres.
Ellas enfrentan mayor exposición a riesgos, menos acceso a diagnósticos tempranos, más carga de cuidados y más barreras dentro del sistema de salud.
La discapacidad no está en la persona,
está en las barreras que limitan su participación:
— falta de terapias esenciales,
— poca atención especializada,
— diagnósticos tardíos,
— discriminación,
— infraestructura insuficiente,
— y ausencia de políticas efectivas.
Reconocer la discapacidad invisible es un acto de justicia.
Acompañar, creer y respetar también es dignidad.
En Bolivia necesitamos que el Estado, las instituciones y la sociedad vean lo que no se ve, para garantizar derechos y mejorar la vida de miles de personas que luchan en silencio todos los días.