10/04/2026
https://www.facebook.com/share/1B69MGzAJn/
En julio de 1934, mientras Ebby estaba intentando terminar su trabajo de pintura, llegaron a verlo unos amigos. "Habían oído que yo estaba mal", recordó Ebby. "Ya había tenido roces con la ley un par de veces y en cada ocasión me había multado con cinco dólares.
Se me dijo que si se me volvía a arrestar, podría irme mal: seis meses en la prisión de
Windsor".
Dos de los visitantes de Ebby, Shep y Cebra, alguna vez habían bebido mucho con Ebby; pero ahora, "dijeron que habían ido corriendo al Grupo Oxford y oído ahí algunas cosas muy sensatas, basadas en la vida de Cristo, de los tiempos bíblicos", expresó Ebby. "Realmente era un movimiento más espiritual que religioso; escuché lo que tenían que decirme y me impresioné mucho, ya que era lo que me habían enseñado cuando era niño y que internamente creía, pero que había dejado a un lado".
La que hizo impresión más profunda en Ebby, fue la experiencia del tercer visitante, Rowland H Era de una familia prominente de Rhode
Island, propietaria de molinos, y más tarde llegó a ser uno de los directores principales de una compañía de productos químicos.
"Me impresionó mucho su carrera de bebedor, que consistió en borracheras prolongadas, en las que viajó por todo el país; y también me impresionó el hecho de que era buen tipo. La primera vez que fue a verme me ayudó a limpiar el lugar; todo era un enredo y me ayudó a ordenarlo, y permaneció conmigo desde el principio hasta el final".
Rowland estaba tan preocupado acerca de su propia manera de beber que se fue a Suiza a ponerse bajo los cuidados de Carl Jung, el
psiquiatra. Este lo trató alrededor de un año, pero cuando dejó a Jung, pronto se emborrachó. Regresó a él para un tratamiento más, pero le dijo que sería inútil.
En la opinión de Jung, lo único que ahora podía ayudar a Rowlan a liberarlo de su adicción era un "Despertar espiritual".
Cuando Rowland alegó que ya creía en dios, Jung le respondió que creer no era suficiente; con objeto de tener la experiencia religiosa vital que él, Jung, creía que se necesitaba, sugirió a Rowland que se aliara a algún movimiento religioso.
Este, impresionado por la sencillez de las primeras enseñanzas del Cristianismo como las recomendaba el Grupo Oxford, se
volvió uno de sus miembros y, por medio de esa alianza, encontró la sobriedad que había buscado tanto tiempo y tan arduamente.
Rowland, afirmó Ebby, había tenido una adoctrinación completa (en las enseñanzas del Grupo Oxford). "De éstas me transmitió todo lo que pudo. Se sentaba y trataba de que elimináramos cualquier pensamiento
del mundo material y viéramos si podíamos encontrar el mejor plan para nuestras
vidas para ese día y siguiéramos cualquier guía que nos llegara".
Rowland grabó en él los cuatro principios del Grupo Oxford: honestidad absoluta, pureza absoluta, desinterés absoluto, amor absoluto.
"En particular recomendaba fuertemente la honestidad absoluta", dijo Ebby; "honestidad contigo mismo, honestidad con tus semejantes, honestidad con Dios. Y él mismo seguía estas cosas y, de esa manera, con su
ejemplo me hizo creer en ellas otra vez como cuando era joven".
TRANSMÍTELO.