Estrategias para el Bien Comun Ushuaia

Estrategias para el Bien Comun Ushuaia Por una sociedad equitativa, justa y con compromiso de futuro.

FRACASA LA LEY ÓMNIBUS: MILEI ENFRENTA DIFICULTADES PARA AVANZAR CON SU PROGRAMA ECONÓMICOEn una jornada parlamentaria m...
07/02/2024

FRACASA LA LEY ÓMNIBUS: MILEI ENFRENTA DIFICULTADES PARA AVANZAR CON SU PROGRAMA ECONÓMICO

En una jornada parlamentaria marcada por la tensión y la resistencia de aliados, el proyecto de ley ómnibus propuesto por el presidente Javier Milei enfrentó un revés significativo en la Cámara de Diputados. El pasado viernes, durante la votación en general, el oficialismo logró 144 votos a favor, pero la situación cambió drásticamente cuando la sesión se suspendió en cuarto intermedio. Las tensiones internas y la oposición de los propios aliados del presidente se hicieron evidentes, resultando en un fracaso anticipado para la ley.

La ley, que buscaba introducir cambios significativos en privatizaciones y facultades delegadas, se encontró con una fuerte resistencia, incluso entre los aliados del presidente Milei. A pesar de la aparente disposición de algunos gobernadores a colaborar, la relación se vio afectada por acusaciones públicas de traición, especialmente dirigidas hacia el PRO y el radicalismo.

Con el quórum comprometido y la incapacidad de mantener los 144 votos necesarios, el futuro de la ley ómnibus se ve sombrío. La dificultad para alcanzar consensos y la ruptura de relaciones con potenciales aliados plantean un desafío significativo para el presidente Milei.

Ante este panorama, Milei se ve obligado a reconsiderar su estrategia de gobierno. La ausencia de la ley no parece ser un obstáculo insalvable para su programa económico, que se centraba en la desregulación a mediano y largo plazo. Sin embargo, la atención se desplaza hacia la necesidad de abordar la alta inflación que afecta a la economía.

La inflación, con un alarmante 25,5% en diciembre, se presenta como la principal preocupación. Aunque se anticipa una moderación en enero, cercana al 20%, los aumentos anunciados en diversos sectores generan incertidumbre. El desafío para Milei radica en demostrar eficacia en la contención de la inflación, una tarea difícil dada la recesión, la sequía en el campo y los problemas salariales y empresariales que enfrenta el país.

A pesar de la caída de la ley ómnibus, Milei mantiene el respaldo de sus votantes, pero su capacidad para enfrentar la difícil coyuntura económica se verá puesta a prueba. La pérdida de aliados y el amateurismo demostrado en la gestión parlamentaria de Libertad Avanza generan interrogantes sobre la habilidad del presidente para sortear los desafíos que se presentan.

En este escenario, Milei deberá buscar alternativas para avanzar con su programa económico y recuperar el terreno perdido en el Congreso. La incertidumbre en los mercados y la reacción de los ciudadanos son factores que se suman a la complejidad de su tarea, obligándolo a mostrar resultados concretos en la lucha contra la inflación.

La vuelta del proyecto de ley a comisiones evidencia la necesidad de replantear estrategias y encontrar nuevos caminos para alcanzar los objetivos planteados por el presidente. La política, en los términos de Milei, parece haberse convertido en un terreno más complejo de lo esperado, exigiendo habilidades que van más allá de la retórica y confrontación habitual.

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29/09/2023

𝐕𝐞𝐫𝐠𝐮̈𝐞𝐧𝐳𝐚 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥: 𝟒 𝐝𝐞 𝐜𝐚𝐝𝐚 𝟏𝟎 𝐚𝐫𝐠𝐞𝐧𝐭𝐢𝐧𝐨𝐬 𝐬𝐨𝐦𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐛𝐫𝐞𝐬

https://leeloaca.com/.../verguenza-nacional-4-de-cada-10.../

Una nación que no crece, un estado ausente y mentiroso, una comunidad que no pide explicaciones ni respuestas, desencadena en una de las situaciones más críticas de la Argentina en su historia: El índice de pobreza alcanzó al 40,1 según fuentes oficiales.

De acuerdo a datos del INDEC, durante el primer semestre de 2023, Argentina enfrentó desafíos económicos y sociales significativos a nivel nacional, superando así el techo del 40% de pobreza nacional, con una inflación medida hoy del 124,4%, pérdida del valor real de las AUH y una “ganancia” de las jubilaciones que va en retroceso de la realidad económica del país entre otros males financieros nacionales.Esta situación crítica refleja un un dato aún peor: 56% de los niños argentinos están debajo de la línea de pobreza, en términos más sencillos, casi 6 de 10 niños tienen afectadas sus necesidades básicas.

Este panorama nacional muestra un realidad que no se ve, que está invisible y sus efectos no se sentirán hasta dentro de 10 o 15 años cuando estos niños que hoy sufren mala alimentación, falta de acceso a la educación y salud, una suerte de esparcimiento relativo y desigualdades sociales pronunciadas se conviertan en la fuerza trabajadora y promotora del país. Surge la interrogante: “Qué tipo de país vamos a tener de acá a 10 años?” “Qué será de las próximas generaciones?” “Que prospecto de futuro tienen estos niños viendo a sus padres tratando de sobrevivir el día a día con un mañana incierto?”

Considerando que muchos de estos niños tienen un futuro incierto y con un mañana lleno de dificultades, ¿cuántos profesionales existirán? ¿Cuántos médicos? ¿Científicos? Ingenieros? ¿Cuántos de estos niños harán de Argentina un país mejor mañana? El futuro es desolador si se analiza hoy el futuro generacional que nos espera y surge la preocupante interrogante sobre qué tipo de país heredarán en la próxima década y qué perspectivas de futuro tienen estas generaciones jóvenes, viendo a sus padres luchar día a día en un contexto económico incierto.

Las causas de esta situación son muchas, pero vamos a resumirlas: La desidia, corrupción, mentiras y estrategias políticas de unos pocos generaron la situación actual, donde hay una inflación nacional desatada, la Canasta Básica Total (CBT) aumentó un 5,6% en términos reales durante el primer semestre de 2023 en comparación con el semestre anterior, la pérdida real del salario y la precariedad laboral está en aumento, esta última de notable valor ya que para algunos índices la precariedad laboral forma parte del índice de actividad, ergo esa persona que realiza sus changas de subsistencia es parte del “crecimiento” productivo nacional.

Esto significa que somos 18,6 millones de Argentinos que no contamos con los ingresos suficientes para adquirir la canasta básica y 4,3 millones a los que no les alcanza para comer. Esa es la realidad actual.

La argentina tiene que tomar medidas inmediatas para revertir esta situación y debemos dejar las chicanas políticas y las promesas utópicas de campaña. Frente a este panorama social necesitamos de una vez por todas políticas reales, estudiadas, pensadas como si fueran políticas de estado para garantizar el acceso, desarrollo y promoción de las próximas generaciones y que garanticen resultados positivos.

Primero que nada, hay que controlar la inflación: Implementar políticas efectivas para controlar la inflación, como la gestión prudente de la política monetaria y fiscal reales, sin especulaciones o índices confusos, que permitan entender y controlar el escenario económico.

Segundo: necesitamos Políticas de Protección Social, financiera y jurídica para todos los habitantes del territorio en función de fomentar la equidad y el bien común en todos los aspectos sociales. Tenemos que ser una nación equitativa en los recursos implementando programas de acción social reales y de promoción educativa, sanitaria y laborales.

Se necesita invertir en educación, formación en pos de fomentar el empleo formal: Garantizar condiciones laborales adecuadas para reducir la precariedad laboral y invertir en educación y formación de calidad para romper el ciclo de la pobreza, aumentando las oportunidades de empleo y movilidad social.

Y sobre todo transparencia y lucha contra la corrupción: Debería dar enojo saber que hay niños que no comen mientras funcionarios nacionales pueden pagar viajes de ida y vuelta al exterior solamente para vacacionar o participar de eventos que poco o nada tienen que ver con las necesidades nacionales. Combatir la corrupción y promover la transparencia en la gestión pública son fundamentales para garantizar que los recursos se utilicen de manera efectiva y lleguen a quienes más los necesitan. Esto requiere un sistema de control riguroso y sanciones efectivas para aquellos que abusan del poder

La situación nacional debería darnos vergüenza, enojo y tristeza. Esto es un gran llamado a la atención de que este no es un país en crecimiento, que si seguimos en esta línea vamos a tener aún más pobreza y ningún futuro del cual podamos estar orgullosos de llamarnos Argentina.

FOMENTAR LA LECTURA EN LA INFANCIA PARA UN FUTURO PROMETEDOR-German VallejosEl futuro que se avecina para las próximas g...
21/06/2023

FOMENTAR LA LECTURA EN LA INFANCIA PARA UN FUTURO PROMETEDOR

-German Vallejos

El futuro que se avecina para las próximas generaciones no parece demasiado alentador.

Un preocupante escenario se presenta a nivel nacional cuando observamos que la mayoría de los jóvenes que tomarán las riendas del país en unos pocos años habrán crecido en condiciones de pobreza extrema y un dato aún más alarmante es que más del 50% de ellos habrá vivido en hogares sin libros y con pocos hábitos de lectura.

Según el informe "Infancias y Pobreza" del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), durante el segundo semestre del 2022, aproximadamente el 54,2% de los menores de 14 años se encontraban en situación de pobreza, lo que equivale a unos 6 millones de niños y niñas en el país. Además, otro informe de la UCA titulado "Libros e infancias, carencias y desigualdades sociales" revela que el 68% de estos jóvenes reside en hogares sin libros, afectando tanto a niños y niñas de hasta 17 años (55%) como a los más pequeños de 0 a 8 años (46%). Estos datos reflejan una profunda brecha en el acceso a la lectura y al conocimiento, especialmente entre los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

En este contexto, surge una pregunta fundamental: ¿Qué importancia tiene la lectura en medio de las dificultades y la lucha por subsistir? ¿Importa más el pan del día o el conocimiento para el mañana? Si bien es comprensible que la prioridad sea asegurar las necesidades básicas, no podemos subestimar el valor y los beneficios que la lectura aporta al desarrollo humano. Los libros no solo nutren la mente, sino que también desempeñan un papel fundamental en la construcción de un futuro sólido y en la preparación de las personas para enfrentar los desafíos de la vida.

A través de la lectura, se adquieren conocimientos, se desarrolla el pensamiento crítico y se amplía la capacidad de comprensión y análisis.

La lectura es una herramienta poderosa que estimula la imaginación y la creatividad. Al sumergirse en las páginas de un libro, los lectores tienen la oportunidad de explorar nuevos mundos, vivir aventuras emocionantes y experimentar situaciones diversas. Herramientas necesarias para la niñez y la juventud, donde el pensamiento critico y creativo resulta en personas adultas bien formadas.

Es cierto que en las escuelas existen libros y las bibliotecas escolares desempeñan un papel importante en la promoción de los hábitos lectores, sin embargo, debemos reconocer que la lectura de un libro propio, el acceso a la lectura en el hogar, marca una diferencia significativa en el proceso de aprendizaje y en la formación de una identidad lectora sólida. Los libros físicos tienen un valor intrínseco que trasciende el mero acto de leer: estimulan la imaginación, fomentan la creatividad y permiten el descubrimiento de nuevas realidades y perspectivas.

Expertos en educación, como el reconocido pedagogo Juan Manuel Álvarez Méndez, enfatizan la importancia de la lectura desde edades tempranas. Álvarez Méndez sostiene que la lectura no solo es un medio para adquirir conocimientos, sino que también es una herramienta fundamental para desarrollar habilidades cognitivas, lingüísticas y emocionales. Además, destaca que la diversidad de contenidos y la experiencia táctil de los libros impresos enriquecen el proceso de lectura y contribuyen a formar ciudadanos críticos y reflexivos.

Promover la lectura en la infancia es una responsabilidad compartida entre los gobiernos, las instituciones educativas y la sociedad en su conjunto. Es necesario implementar políticas públicas que garanticen el acceso a los libros y promuevan la creación de entornos propicios para la lectura desde temprana edad. Los gobiernos deben asignar recursos adecuados para el fortalecimiento de bibliotecas escolares y públicas, así como para la creación de programas de promoción de la lectura en comunidades desfavorecidas. Las instituciones educativas desempeñan un papel clave en la promoción de la lectura. Es necesario que los planes de estudio incluyan espacios dedicados a la lectura y se fomente la formación de bibliotecas en cada centro educativo. Además, los docentes deben ser capacitados en estrategias pedagógicas que promuevan el hábito de la lectura y se conviertan en modelos de referencia para los estudiantes.

La sociedad en su conjunto también tiene un rol importante en esta tarea. Las familias pueden fomentar el amor por la lectura desde el hogar, creando un ambiente propicio donde los libros estén al alcance de los niños y se promueva la lectura como una actividad placentera y enriquecedora. Asimismo, es necesario impulsar iniciativas comunitarias que acerquen los libros a aquellos que no tienen fácil acceso a ellos, como bibliotecas móviles, clubes de lectura y actividades culturales que promuevan la literatura.
Para ello es imperante que se resuelva el acceso a la literatura, ya sea por medios de bibliotecas o por costos accesibles a los mismos.

Es responsabilidad de todos, desde el ámbito educativo hasta las autoridades gubernamentales y la sociedad en su conjunto, trabajar juntos para revertir esta situación y brindar a las futuras generaciones las herramientas necesarias para un futuro próspero y con oportunidades igualitarias. Solo así podremos construir un mejor futuro, con personas formadas, críticas y creativas para resolver los desafíos del mañana.

"La paradoja del financiamiento del Estado Argentino: Reflexiones sobre su rol y el equilibrio entre intervención y auto...
20/06/2023

"La paradoja del financiamiento del Estado Argentino: Reflexiones sobre su rol y el equilibrio entre intervención y autonomía ciudadana"

- German Vallejos

El problema del financiamiento del Estado conlleva interrogantes fundamentales sobre su rol y las necesidades que esperamos que este atienda mediante nuestros impuestos. En el caso específico de Argentina, la situación adquiere una complejidad particular. El país enfrenta desafíos estructurales en cuanto a la provisión de servicios básicos, como la seguridad, la salud y la educación, donde la insuficiencia estatal es evidente. A su vez, la creciente intervención estatal en la esfera privada genera un clima de incertidumbre para los emprendedores y limita la capacidad de desarrollo y crecimiento de las empresas. En este contexto, es necesario repensar el rol del Estado en la sociedad argentina, buscando un equilibrio que permita fortalecer las funciones esenciales del Estado sin coartar la iniciativa y la libertad individual, generando así las condiciones propicias para alcanzar el bienestar y la prosperidad general.

Desde la encíclica Quadragesimo Anno de 1931, la Iglesia Católica ha propuesto el concepto de subsidiariedad como guía, donde se plantea que el Estado debe permitir que los individuos, las familias y los grupos sociales resuelvan asuntos a su alcance, para así concentrarse en temas que demanden su acción, supervisión o subsidio.

La pensadora francesa Chantal Delsol ha explicado cómo, en el siglo XIX, en Alemania y Francia, dos visiones contrapuestas sobre el alcance del Estado moldearon el desarrollo de este concepto en Europa. A través de obras como "La Constitución alemana" de Hegel y "El Antiguo Régimen y la Revolución" de Tocqueville, se presentaron diagnósticos sobre la situación estatal en dichos países.

Hegel mostraba preocupación por un Estado que no cumplía adecuadamente su función esencial de mantener la seguridad interna y externa. Observaba una "desintegración" estatal en Alemania, donde cada interés particular se separaba del todo. Por ello, abogaba por concentrar los poderes relevantes en un centro que tuviera la autoridad necesaria para afirmarse.

Por otro lado, Tocqueville notaba cómo en Francia, tanto antes como después de la Revolución, el gobierno asumía la responsabilidad de todos los asuntos públicos, desde los más insignificantes hasta los más trascendentales. En una sociedad donde la administración pública abarcaba diversos ámbitos, los franceses dependían en gran medida del gobierno para resolver sus asuntos, impulsar su industria y garantizar su subsistencia.

En la actualidad, surge la interrogante sobre la situación del Estado. ¿Nos enfrentamos a un Estado, como preocupaba a Hegel, que no logra cumplir sus funciones propias? ¿O más bien, enfrentamos un Estado, como temía Tocqueville, que invade nuestras competencias y limita nuestras capacidades?

Siguiendo la línea de pensamiento de Hegel, es probable que él compartiera la preocupación planteada en este marco socio cultural cambiante de la posmodernidad. Hegel destacaba la importancia de que el Estado cumpliera su rol esencial, entre ellos, el de mantener la seguridad interna y externa. Sin embargo, también se mostraba preocupado por la desintegración estatal y la fragmentación de intereses particulares que podrían obstaculizar el cumplimiento de sus funciones, una preocupación que hace eco en politólogos, economistas y pensadores actuales.

En este sentido, Hegel podría haber advertido sobre los peligros de una burocracia excesiva y la multiplicidad de regulaciones y trámites burocráticos. Para él, un Estado que se enreda en un entramado burocrático asfixiante podría perder su capacidad de acción efectiva y dificultar la iniciativa individual, limitando así la creatividad y la generación de empleo.

Se debe abogar por un equilibrio entre la acción estatal necesaria para cumplir sus funciones esenciales y la libertad de acción de los individuos y las empresas. La concentración de los poderes relevantes en un centro con el poder necesario era una manera de asegurar que el Estado pudiera afirmarse como tal, pero sin caer en un exceso de intervención que coartara la iniciativa y la libertad individual.

En este sentido, se podria concebir la la idea de encontrar un equilibrio adecuado en la intervención estatal, evitando que se convierta en una barrera para la creación, el crecimiento empresarial y la generación de empleo. Para ello indispensablemente deberia dejarse de lado los egos politicos y las artimañas empresariales en un intento conjunto de reforzar la estructura estatal, social y privada y en ese caso sería fundamental que el Estado desempeñara su función de manera efectiva, sin inmiscuirse en exceso en los asuntos privados, de manera que se promueva la iniciativa individual y se fomente la actividad económica y la prosperidad general.

La realidad actual argentina parece ser una paradoja. Por un lado, el Estado no satisface de manera suficiente necesidades primordiales como seguridad, salud, educación, defensa, justicia, acceso a la vivienda, protección social y laboral. Existe una sensación de insuficiencia en la provisión, facilidad y subsidio por parte del Estado en aspectos que no podemos abordar por nuestros propios medios Sin embargo, paradójicamente, el Estado se expande y se entromete en acciones privadas, regulando e imponiendo normas, reglamentaciones y tasas que afectan nuestra iniciativa, creatividad y actividades individuales. En lugar de promover el principio de subsidiariedad, el Estado parece invadir esferas que se podria gestionar por cuenta propia como individuos y grupos sociales.

Cuando nos referimos al rol del Estado en la actualidad, resulta imprescindible analizar en detalle tanto sus áreas de insuficiencia como su creciente intervención en la esfera privada de los individuos.

En lo que respecta a las áreas de insuficiencia, podemos señalar la seguridad. Muchos ciudadanos experimentan una sensación de vulnerabilidad ante el aumento de la delincuencia y la incapacidad del Estado para garantizar un entorno seguro. La seguridad financiera y como muchos ciudadanos no tienen capacidad de ahorro o inversion sobre sus ganancias, en el ámbito de la salud, los sistemas públicos a menudo se ven desbordados, lo que genera largas listas de espera y dificultades para acceder a tratamientos y servicios médicos necesarios, la educación pública presenta deficiencias en términos de calidad y equidad, dejando a muchos estudiantes sin acceso a una formación adecuada.

Estos ejemplos evidencian una brecha entre las necesidades de la población y la capacidad del Estado para satisfacerlas.

Por otro lado, la creciente intervención estatal en la esfera privada se hace patente a través de múltiples organismos, regulaciones y tasas que limitan la iniciativa individual y restringen la libertad de acción. Por ejemplo, excesivas regulaciones burocráticas dificultan el establecimiento y crecimiento de emprendimientos, frenando el desarrollo económico y la generación de empleo. Del mismo modo, la imposición de altas cargas tributarias a los ciudadanos y empresas puede desincentivar la inversión y el ahorro, afectando negativamente el crecimiento económico.

Es fundamental recordar que la acción del Estado no puede ni debe suplantar las responsabilidades y capacidades de los individuos y la sociedad civil. Los ciudadanos, a través de sus propias iniciativas y organizaciones, pueden contribuir de manera significativa al bienestar colectivo. Por ejemplo, en muchas comunidades existen organizaciones voluntarias que brindan apoyo social a los más necesitados, demostrando que la solidaridad y la colaboración pueden suplir ciertas carencias estatales. Es necesario repensar el rol del Estado en nuestra sociedad. Si bien es indispensable contar con un Estado eficiente y capaz de atender las necesidades esenciales de los ciudadanos, también es fundamental promover la autonomía y la responsabilidad individual. La subsidiariedad debe ser el principio rector, permitiendo que las personas, las familias y los grupos sociales asuman la responsabilidad en aquellos ámbitos en los que son competentes, al tiempo que el Estado se focaliza en garantizar un entorno seguro, una educación de calidad, una atención médica accesible y otros servicios esenciales que contribuyan al bienestar general.

En el debate sobre las necesidades de financiamiento del Estado, la pregunta fundamental no debería ser si necesitamos más o menos Estado, sino para qué lo necesitamos. ¿Cuáles son las funciones esenciales que debe cumplir para el bienestar común y cuáles pueden ser asumidas por los ciudadanos, ya sea de manera individual o a través de la participación en familias, grupos, clubes, iglesias o cooperativas, generando las condiciones que permitan alcanzar nuestra plena realización.

En este sentido, es importante reflexionar sobre las funciones prioritarias que el Estado debe desempeñar para garantizar el bienestar de la sociedad en su conjunto. Por ejemplo, la seguridad interna y externa es una responsabilidad fundamental del Estado, ya que sin un entorno seguro, no se pueden desarrollar plenamente otras áreas de la vida social. Asimismo, el Estado tiene la obligación de asegurar el acceso a servicios básicos como salud y educación, que son pilares fundamentales para el desarrollo humano y la igualdad de oportunidades.

No obstante, es crucial encontrar un equilibrio adecuado. El exceso de intervención estatal puede resultar en una burocracia asfixiante que obstaculiza la iniciativa individual y frena la creatividad. La multiplicidad de regulaciones y trámites burocráticos excesivos puede convertirse en una barrera para la creación y el crecimiento de empresas, limitando el emprendimiento y la generación de empleo. En este contexto, es esencial fomentar la participación ciudadana y el fortalecimiento de las entidades intermedias, como organizaciones comunitarias, clubes, iglesias y cooperativas. Estas instituciones pueden desempeñar un papel crucial en la satisfacción de necesidades específicas de la sociedad, promoviendo la solidaridad y la colaboración entre los ciudadanos.

Ademas y como forma de control es necesario replantear la forma en que se asignan los recursos públicos. Una gestión eficiente y transparente del presupuesto estatal es esencial para garantizar que los fondos sean utilizados de manera efectiva y en beneficio de la población. Asimismo, se deben implementar políticas que fomenten la rendición de cuentas y combatan la corrupción, para evitar el mal uso de los recursos públicos.

El debate sobre el financiamiento del Estado nos lleva a reflexionar sobre su rol y las necesidades que debe atender. Es fundamental buscar un equilibrio entre la acción estatal necesaria para garantizar el bienestar común y la autonomía individual y colectiva. El principio de subsidiariedad puede servir como guía para definir cuáles son las responsabilidades propias del Estado y cuáles pueden ser asumidas por los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad civil.

Así, podremos construir una sociedad en la que tanto el Estado como los ciudadanos trabajen juntos para alcanzar el bien común y promover el pleno desarrollo de cada individuo.

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