Aquí es la expresión de una idea, y allá el resultado de una necesidad; a menudo es la consecuencia del entrecruce de necesidades e ideas que mutuamente se generan y refuerzan. Se ata a las causas del mal o golpea de cerca, es consciente o instintiva, es humanitaria o brutal, generosa o estrechamente egoísta, pero siempre crece y se extiende. Es la historia la que avanza: es inútil tomarse el tiem
po para quejarse de las rutas que escoge, ya que estas rutas han sido demarcadas por toda la evolución previa. Pero la historia la hacen las personas; y ya que no queremos seguir siendo espectadores indiferentes y pasivos para con la tragedia histórica, ya que queremos contribuir todas nuestras fuerzas para determinar los eventos que nos parecen más favorables a nuestra causa, debemos tener un criterio que nos guíe en la evaluación de los hechos que se producen, y especialmente en la elección del lugar que ocuparemos en el combate. Nosotras deseamos que cada ser humano sea capaz de desarrollarse y de vivir tan feliz como sea posible. Y creemos que la libertad y la buena fortuna no pueden serles otorgadas a las personas por parte de otras personas o de un partido, sino que todos deben por sí mismos descubrir las condiciones de su propia libertad y conquistarlas. Nosotros creemos que solo la más completa aplicación del principio de solidaridad puede destruir la lucha, la opresión y la explotación y que la solidaridad puede solo ser resultado del libre acuerdo, la espontánea e intencional armonización de intereses. Para nosotras, todo lo que busque destruir la opresión económica y política, todo aquello que eleve el nivel moral e intelectual de los seres humanos, para darles consciencia de sus derechos y de sus fuerzas y para persuadirlos a hacer sus cosas por sí mismos, todo lo que provoque aversión contra la opresión y amor entre las personas, nos acerca a nuestro fin y como consecuencia es bueno — sujeto solo a un cálculo cuantitativo para obtener de las fuerzas dadas el máximo de efecto útil. Y por el contrario es malo, porque está en contradicción con ese fin, todo lo que tienda a sacrificar, contra su voluntad, a una persona por el triunfo de un principio. Nosotros deseamos el triunfo de la libertad y el amor.
¿Pero renunciamos por ello al uso de los medios violentos? Nuestros medios son los que las circunstancias nos permiten y nos imponen. Ciertamente no deseamos dañar ni un pelo de la cabeza de nadie; quisiéramos secar todas las lágrimas y no hacer que se derrame ninguna más. Pero debemos luchar en el mundo tal como es, o bien seguir siendo estériles soñadorxs.