20/04/2026
Y los animales siguen sufriendo, expuestos a la lluvia, al sol y al hambre, mientras el Estado, en su conjunto, mira para otro lado.
La justicia no actúa: el fiscal Facundo Álvarez, después de más de 3 semanas y frente a un riesgo de vida permanente, no define. Las denuncias, ésta y muchas otras, se estancan y el sufrimiento de esos seres sintientes continúa.
Además, veterinaria municipal, dependiente de la Subsecretaría de Ambiente, se negó a colaborar con la justicia cuando se solicitó un profesional veterinario, y tampoco cumple con el Programa de Equilibrio Poblacional, que es la herramienta para terminar la sobrepoblación que, entre otras muchas consecuencias, genera el maltrato animal.
Es un círculo vicioso: la desidia estatal impide la solución. No se aplican ni se hacen cumplir las leyes, no se garantiza la salud ni la seguridad de la población, y el maltrato se perpetúa.
No es solo negligencia: es abandono estructural. Son vidas que no pueden seguir siendo ignoradas, y con ellas, la salud y la seguridad de toda la comunidad también se ven comprometidas.
Exigimos al Estado —a la justicia y al municipio— cumplir con sus deberes básicos: impartir justicia e implementar de manera inmediata y sostenida el Programa de Salud Pública de Equilibrio Poblacional de perros y gatos. Porque, cuando el Estado omite sus obligaciones, se vuelve cómplice, en este caso, del maltrato animal, y pone en riesgo la salud de la ciudadanía.
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