Había una vez… hace más de 30 años una tímida aspiración de cubrir las necesidades de muchos niños que por problemas de aprendizaje se sentían que no podía superar sus limitaciones y obstáculo para seguir con sus estudios. Así fue que en esta Casa se estableció un espacio de ayuda escolar: alumnos de escuelas de la zona y de otros barrios, tanto carenciados como marginados. La tarea no fue fácil d
e emprender, familias de bajos recursos, situaciones adversas por incapacidades, discapacidades de los niños, etc. Por ejemplo: los niños que llegaban del hogar de madres solteras “María Belén” sito en Av. Directorio y Bonorino, no solo recibían apoyo escolar, contención psicológica por personal idóneo, ayuda de alimentos, ropa y enceres varios. Así se fue tejiendo la historia de “La Casa de Martha”, que se fue enriqueciendo con personal especializado, maestros, asistentes sociales, auxiliares, psicólogos, psicopedagogos, ex alumnos, etc. Pasamos por distintas épocas en estos casi 30 años; en alguna de estas nos realizamos en la tarea de proveedores de alimentos, ropas y útiles escolares pues venían de distintos lugares o entidades solicitando asistencia diversa. Muchos fueron los reclamos que pudimos, en su mayoría responder a los hospitales Piñero y Durand, parroquias como Santa Isabel de Hungría, San Saturnino para asistencia de salud física, psíquica o espiritual. En otras oportunidades trabajando en conjunto para compartir la asistencia de los indigentes, prestando nuestro apoyo al comedor de Margarita Barrientos, un ejemplo de solidaridad, enviando ropa, útiles escolares y material didáctico. También colaboramos con el Padre Farinelo y con la parroquia de la Medalla Milagrosa. De esta forma, nos encontramos hoy en el año 2010 colaborando junto a grupo de carenciados a los que también quisiéramos darles apoyo escolar y gabinetes psicopedagógicos.