05/03/2024
EL ASANA (POSICIÓN DE YOGA)
Las posturas de yoga han tomado desde antaño dos vertientes. Por un lado se han diseñado algunas de ellas para la práctica de la concentración y la meditación y, por otro lado, como técnica de control y equilibrio psicosomáticos.
Para la meditación hay que ir consiguiendo que la postura sea estable. Son posiciones en las que el cuerpo está sentado y donde se trata de mantener la columna bien erguida. Cuanto más estable sea la postura mejor. Se pueden utilizar cojines y también meditar sobre una silla o taburete. La postura más clásica y emblemática de meditación es la del loto, pero es un error muy grande forzar las articulaciones de cadera y rodilla para conseguirla. También se utiliza la media postura del loto, la del diamante, la postura perfecta, la del héroe o la del sastre, entre otras. Para las personas que tengan poca flexibilidad en las extremidades inferiores, la postura del sastre es adecuada. También se utilizan estas posiciones para la práctica de los distintos ejercicios de pranayama. Lo idóneo es que pueda llegar a inmovilizarse el cuerpo tanto como sea posible. La inmovilidad del cuerpo favorece la de la mente y así se va consiguiendo la detención consciente. Cuando haya que moverse inevitablemente durante la meditación, se hace, pero con lentitud y consciencia.
Las posturas como método de control psicosomático se utilizan en el hatha-yoga o yoga psicofisiológico. Así por un lado se trabaja conscientemente sobre el cuerpo, pero también sobre las energías y la mente. Existen numerosísimas posiciones, pero una veintena de ellas son las más básicas o fundamentales. No hay por qué recurrir a posturas acrobáticas o de inútil contorsionismo, ésas que tanto gustan a los que quieren llamar la atención, afirmar su ego, envanecerse y alardear. (Continúa)