13/09/2026
El deporte adaptado necesita políticas públicas todo el año, no una vez al año.
Hablar de inclusión no puede limitarse a organizar los Juegos Evita o los ParaEpade. Esos programas son importantes, pero representan apenas una parte del camino. La verdadera inclusión deportiva se construye los 365 días del año, en los clubes que abren sus puertas, entrenan, consiguen elementos, acompañan a las familias y sostienen a los deportistas cuando termina cada torneo.
El Estado Provincial debe asumir un rol más activo, implementando políticas permanentes de inclusión deportiva que fortalezcan a las instituciones que hacen posible el deporte adaptado. Son los clubes quienes descubren talentos, forman deportistas, generan pertenencia y permiten que personas con discapacidad tengan un espacio donde crecer, competir y desarrollarse.
Hace falta un programa provincial que garantice apoyo económico para viajes, compra y mantenimiento de sillas deportivas, pelotas y equipamiento, capacitación de entrenadores, alquiler y mejora de espacios accesibles, y acompañamiento para que los clubes puedan participar en competencias regionales y nacionales durante todo el año.
Invertir en deporte adaptado no es un gasto: es invertir en salud, autonomía, integración y oportunidades. Cada entrenamiento evita el aislamiento, fortalece la autoestima y demuestra que la discapacidad nunca debe ser un límite para participar de la vida deportiva.
La inclusión no puede durar un torneo. La inclusión debe convertirse en una política de Estado.