Hacer-nos-falta

Hacer-nos-falta Encuentro de Subjetividades

Uno se cansa de callar el aire espero...
10/10/2022

Uno se cansa de callar el aire espero...

Sagacidad para comprender que los y las niñas no llegan a la escuela vacíos,están hechos de gemas de historia.Acomodadas...
24/06/2022

Sagacidad para comprender que los y las niñas no llegan a la escuela vacíos,están hechos de gemas de historia.Acomodadas cómo fueron vividas,algunas con colores intensos y pequeños otras con dibujos tan sutiles que tenés que mirar adentro para saber cómo lo siente.Otras están como dislocadas para un afuera que siempre espera lo mismo.
Es tan interesante entrar en esas rendijas de sus historias, y comprender y escuchar el sonido silencioso de sus palabras , que amenudo evitaríamos hacer diagnóstico vacíos de sentidos y de infancia.
Solo necesitamos entender con sagacidad como y que le conmueve ,y con que cuerpo habita este tiempo. Entonces estoy enseñando para elles y no para cualquiera
Mónica Grifo

Hannah Arendt (1906-1975) es una figura importante de la filosofía política contemporánea. Como tal, sus trabajos sobre ...
03/05/2022

Hannah Arendt (1906-1975) es una figura importante de la filosofía política contemporánea. Como tal, sus trabajos sobre la cuestión totalitaria han tenido un eco considerable. Habiendo sido “Pensar sin trabas” uno de sus credos, naturalmente se enfocó en las misiones de la escuela y la formación de ciudadanos. Su reflexión sobre este tema, presentada en La crisis de la cultura , encuentra cierto número de debates actuales y merece ser leída nuevamente.

Estamos en el camino equivocado acerca de la escuela por tres razones principales, cree ella. La primera es creer que existe un mundo de niños y “que debemos en la medida de lo posible dejar que se gobierne (a sí mismo). Al pensar la infancia como una comunidad, distinta y opuesta a la de los adultos, los modernos llegan a perder el sentido de una labor educativa siempre atenta a un sujeto singular inscrito en un futuro singular.

La segunda razón es una observación: “bajo la influencia de la psicología moderna y de las doctrinas pragmáticas, la pedagogía se ha convertido en una ciencia de la enseñanza en general, hasta el punto de liberarse por completo de la materia a enseñar. Primacía de la forma sobre la sustancia, de la modalidad sobre el contenido, la escuela moderna olvidaría lo esencial: el conocimiento. Arendt lamenta que estos nuevos métodos se adoptaran tan rápidamente y “tan servilmente y sin sentido crítico. »

Pero eso no es todo. Habría en la postura de ciertos innovadores un rechazo al esfuerzo, peor aún, una especie de profesión de fe antiintelectualista, tal es la tercera razón principal por la cual estaríamos en el camino equivocado. El estudio se daña al convertirse en experimentación, manipulación o incluso fabricación. Es lo que recomiendan muchos innovadores: “Solo podemos conocer y comprender lo que hemos hecho nosotros mismos, y ponerlo en práctica en la educación es tan elemental como obvio: sustituir en lo posible, hacerlo para aprenderlo. Es más precisamente la figura del filósofo estadounidense John Dewey , impulsor del famoso “aprender haciendo” a quien se apunta aquí.

Donde hay comunidad humana, hay un mundo; donde hay gente, hay comunidad humana. “El papel de la escuela es enseñar a los niños sobre el mundo, y no (para) enseñarles (un) arte de vivir. El mundo es el conjunto de producciones, objetos y creaciones humanas. También son los discursos y los pensamientos los que se atan alrededor de estos objetos "hechos por el hombre".

Si la escuela es el lugar donde se presenta el mundo a los niños, es porque es un lugar intermedio “que se inserta entre el mundo y el ámbito privado que constituye el hogar. Ella prepara y organiza el pasaje porque uno nunca se permite estar solo en la contemporaneidad del mundo. En este sentido, el maestro es siempre un mediador entre el pasado y el presente, entre el hogar (la “domus”) y el mundo. De ahí el título original de su obra dedicada a la escuela y la cultura Entre el pasado y el futuro (Entre el pasado y el futuro) , sorprendentemente rebautizada en su versión francesa: La crisis de la cultura .

“Me parece, escribe de nuevo Hannah Arendt, que el conservadurismo, tomado en el sentido de conservación, es la esencia misma de la educación. Porque hay que tener claro que siempre estamos enseñando un mundo que ya pasó: "En el fondo, sólo educamos para un mundo que ya se salió de sus goznes o está a punto de salirse de él, porque eso es lo inherente a la condición humana que el mundo sea creado por los mortales para que les sirva de hogar por un tiempo limitado. ". Pero no nos preocupemos porque los "recién llegados" tienen precisamente la capacidad de introducir algo nuevo. Su maestro Heidegger se equivoca. Los hombres “no nacen para morir sino para innovar. »

Pero solo pueden innovar porque heredan un mundo más antiguo que ellos. “Es precisamente para preservar lo nuevo y revolucionario en cada niño que la educación debe ser conservadora; debe proteger esta novedad e introducirla como nueva levadura en un mundo ya viejo […]. El futuro no se enseña, se inventa en vivo, como se dibuja el camino en su recorrido.

Y, sin embargo, hay innumerables predicadores, adivinos y otros profetas. Pero estos charlatanes del futuro siempre venden futuros preparados. Los profetas, como ya decía Spinoza, no piensan mejor, imaginan “con más vivacidad”. Arendt ciertamente se habría suscrito. Pero sobre todo nada peor, para ella, que utilizar la juventud para promover el mundo con el que uno sueña. Esto es lo que hacen los regímenes totalitarios: esclavizar a la juventud para controlar su futuro. Afortunadamente, todavía los elude.

Un lugar “prepolítico”

Este lugar donde se explica el mundo, Arendt lo llama “prepolítico”. Es un lugar que precede, prepara e inicia. En definitiva, un lugar propedéutico. Es también un lugar marcado por relaciones asimétricas. No digamos "desigual" sino "asimétrico" porque este desnivel es de carácter antropológico. Por tanto, la relación educativa reclama legítimamente el ejercicio de una forma de autoridad que es, como decía Theodor Mommsen , “más que un consejo y menos que una orden”.

Pero notemos que lo que establece la autoridad del profesor no sólo está relacionado con su conocimiento y su pericia, sino también con el hecho de que es un testigo del mundo. “Aunque no hay autoridad sin cierta competencia, esta, por muy alta que sea, nunca puede engendrar autoridad por sí misma.

La competencia del docente consiste en conocer el mundo y en poder transmitir ese conocimiento a los demás, pero su autoridad se basa en su papel de responsable del mundo. Frente al niño, es un poco como si fuera un representante de todos los adultos, que le señalarían las cosas diciendo “este es nuestro mundo”. »

No hay educación sin autoridad . Abandonarlo sería confiar en la coerción o la manipulación. Pero, ¿qué forma debería tomar en sociedades como la nuestra, conquistadas por “la pasión por la igualdad” según la famosa fórmula de Tocqueville? Esta es una pregunta candente que Arendt nos da para reflexionar.

Una institución protectora

Si la escuela es una institución pública, es decir, abierta a todos ya todos y puesta bajo la tutela del Estado, no es por ello un lugar público. Ciertamente, un lugar público siempre es compartible, pero también es este espacio formidable donde todo puede ser visto y oído por todos. El niño debe ser protegido contra “la luz despiadada del dominio público”, porque no sólo es un recién llegado sino también un frágil sujeto en formación.

Hannah Arendt no deja de plantear la contradicción de los modernos que, por un lado, declinan cada vez más sutilmente la especificidad de la infancia y, por otro lado, quieren constantemente abrir la escuela a la vida de los adultos. “¿Cómo podíamos exponer al niño a lo que más que nada caracteriza al mundo adulto, es decir a la vida pública, cuando acabábamos de darnos cuenta de que el error de todos los métodos antiguos había sido considerar al niño como un pequeño adulto? Por supuesto, la escuela debe estar abierta al mundo, y no a la vida.

La escuela también debe proteger al mundo. Porque quien no haya descubierto y entendido el valor de las creaciones que pueblan el mundo puede destruir los Budas de Bamiyán, quemar a Van Gogh y Picasso o incluso destruir con un mortero la sublime ciudad de Palmira. Cualquiera que no haya ido a la escuela puede comportarse como esos salvajes de Luisiana de los que habla Montesquieu : “Cuando los salvajes de Luisiana quieren tener fruta, cortan el árbol al pie y recogen la fruta. »

Doble protección pues, y del niño y del mundo. “El niño necesita protección y cuidados especiales para evitar que el mundo lo destruya. Pero este mundo también necesita una protección que evite que sea arrasado y destruido por la ola de recién llegados que lo azota con cada nueva generación”. Proteger nunca es una palabra vacía en boca de Hannah Arendt.

La política de la escucha es un dejar hablar a la escuela y es, también, una política del cuidado.No hay escuela en abst...
27/04/2022

La política de la escucha es un dejar hablar a la escuela y es, también, una política del cuidado.

No hay escuela en abstracto. No hay escuela en el desencanto. No la hay en las proclamas enlatadas. La escuela es efecto de un cuerpo sensible que la hace cuando piensa lo que no sabe. Mirada desde la nostalgia o la pretensión exitista resulta extremadamente frustrante para quienes la viven cada día. Política de la escucha en la escuela no ofrece un saber sobre la escuela. Simplemente comparte un procedimiento que desbarata ese decir en el que “no hay nadie”, una escucha que traspasa el interés por las biografías individuales y los impulsos clasificatorios para leer en los ánimos sociales pistas de nuevos vitalismos. Propone una manera de tomar distancia de la retórica verborrágica para dejar lugar a la escucha de lo que navega en la superficie cotidiana escolar y extraer ese detalle que, interrogado en sus cualidades inagotables" hace escuela" porque la reinventa..."
Silvia Duschatzky

Analicemos desde una mirada antropológica lo poco que muchas personas tenemos en común con el modelo de familia nuclear ...
24/03/2022

Analicemos desde una mirada antropológica lo poco que muchas personas tenemos en común con el modelo de familia nuclear al que estamos habituados. La autora Claudia Fonseca nos comparte a través de este trabajo sus inicios el, “despertar de su sensibilidad etnográfica” y otorga la posibilidad de entender otro universo de significados asociados a la crianza de los niños, la maternidad, el cuidado y la familia.
Este trabajo nos conduce a construcciones y desconstrucciones discursivas. Nos permite observar como los sistemas de significados son un entramado muy complejo en donde no solo nos enfrenta a repreguntarnos por la naturalización de la “colectivización de la responsabilidad” en las dinámicas de parentesco (Fonseca cap. 2 ), sino que también nos permite poner en dialogo otro conceptos : niños que no son considerados emocionalmente frágiles, con lo cual la circulación de los mismos es otra forma de cuidado y nos deja extrañados al observar a las familias accionar desde un lugar muy distinto a lo que habitualmente estamos acostumbrados.
Podemos advertir que dejan a los hijos al cuidado y crianza de vecinos o familiares, como un modo de donar y ofrecer una mejor calidad de vida para sus hijos.
Cabe destacar, como lo explica el texto de Fonseca (1999) lo difícil que es poder “leer” los contextos sin atomizar las situaciones. Existe una tendencia a realizar asociaciones como por ejemplo, menor en situación de calle = menor infractor o niño abandonado”.
Las familias, contextos y redes sociales de estas criaturas son rotuladas de antemano de “patológicas”, desorganizadas”-insuficiencia nociva.
En línea con otras categorías como la cuestión de la adopción y apropiación, me resulta interesante ver como en algunos contextos podríamos analizar o debatir las diferentes representaciones sociales, sobre los modos de crianza atravesados por la cultura y sus implicancias con los rituales sociales, en todas se podría inferir una perspectiva del cuidado. Pero en otros contextos atravesados por cuestiones ideológicas -políticas, con la intencionalidad de demonizar las formas de maternar o paterrnar para lograr ortopedizar la infancia, con el objetivo de conducir a la sociedad toda, a la construcción de una imagen subjetiva sobre “el mejor ambiente “o “el mejor vínculo familiar”, muy lejos están de hablar de cuidado y mucho menos de ver a les niñxes como sujetos de derecho.
Así se puede observar en el análisis de C.Villalta “cuando lo simple no alcanza” todos los intentos de legitimar un modelo de familia haciendo prevalecer sus posiciones respecto de lo que entendían debía ser una familia, sobre los derechos u obligaciones que asisten a los adoptables, a sus familias de origen y a los adoptantes , y también sus posturas en relación con la amplitud de las facultades conferidas o diferentes organismos o agentes que habitaban a uno y a otros a “dar hijos” y “hacer padres”.
De tal manera, lo que aparece cristalizado en la ley, lejos de reflejar una suerte de evolución interna del derecho – como una visión normativa se podría suponer es resultante de conflictos históricos concretos relativos a los modos de gestionar el parentesco legal y la redistribución de niños y status parentales (Ouellette 1998)
Como exprese en párrafos anteriores, los contextos históricos-políticos impregnaron la niñez y la circulación de la infancia.
En los años (1976-1983) ya no podemos calificar de adopción, o por lo menos adopción legal, si no ya de apropiación de niñxz con un proyecto de reorganización nacional, respaldado por amplios sectores sociales, empresarios, eclesiásticos. Todos asociados con el objetivo de implantar un proyecto político-ideológico muy similar al Nazismo, sembrar horror, dando como dice A.Giddens “razones para explicar conductas”; es decir la apropiación de niñxes desarrollada por el terrorismo de estado en la Argentina, estuvo cargado de sentidos asociados a la niñez y a su “salvación”. De hecho, si atendemos a este otro termino, es posible observar que, durante la vigencia del terrorismo de estado, se operó una “revaloración funcional y practica” de algunas de las categorías asociadas e institucionales que habían servido para volver inteligible e intervenir –desde un enfoque paternalista, clasista y jerárquico- en el problema de la infancia abandonada de niños que “necesitaban” ser separados de su medio familiar y social para ser “salvados”, en razón de la “situación de peligro” en la que se encontraban.
En otras palabras, si a los niños apropiados se los hizo pasar por “seres desprotegidos” y en “situación de peligro “y a sus apropiadores por personas que habían obrado aun equivocadamente con “amor” y movidas por razones humanitarias” fue por que hizo uso de un sistema de creencias por el cual, si había niños en tales condiciones, resultaba legítimo que fueran tutelados o apropiados.
En este tipo de razonamiento se visualiza la potencia de las imágenes, las ideas sobre una infancia “inocente” pero desamparada, sobre una “no infancia” (refiriéndose a los hijos de terroristas).
No obstante creo interesante –como plantea Marshall Sahlins- que las categorías se despliegan en un campo de fuerzas móviles y sus significados lejos están de ser fijos. En tal sentido se pude analizar como la organización “DE LAS ABUELAS” y otros familiares de esos niños disputaron sentidos con los que esa apropiación era recubierta, con lo cual estos espacios de lucha, entiendo abona la idea de poder seguir acompañando las infancias contemporáneas, buscando constantemente otros universos de significados. , en donde tal ve alguna vez EL DERECHO SUPREMO DEL NIÑO prevalezca sobre los adultxs ensordecidos por estructuras estructurantes que solo otorgan seguridades moralizantes y simbólicas.
Desde una mirada subjetivante pienso en la adopción de niñes como el encuentros de cuerpos que se perciben, se presienten que dan y reciben ,que tienen tejida una historia y continuaran tejiendo otras , pero pensar en la adopción como el gesto corporizante de DAR Y RECIBIR ,mirada y escucha permite cobrar existencia

Monica G.

La reacción ante los mandatos dominantes relacionados con el ordenamiento es la " transgresión", que no es más que decir...
17/03/2022

La reacción ante los mandatos dominantes relacionados con el ordenamiento es la " transgresión", que no es más que decir,desde su significado literal," ir más allá" o " pasar a través de".Al transgredir se fuerzan los límites,se modifican los márgenes.Los caminantes de la plaza fueron más allá de su propio camino,de su propio orden.Al desarrollo de la creatividad no le es ajena la necesidad de transgredir los diseños especiales clásicos, necesidad de ir más allá de la norma,de la regla.

El espacio vacío es una tentación para el deseo.Antonio Porchia dice" lleno me queda lo que pude llenar de mis deseos,lo que tomé vacío".

¿Cuántas veces en nuestras prácticas llenamos el vacío del aula con nuestras necesidades?,a veces con objetos,a veces con propuestas lúdicas.Interferecia para la elección del niño- jóven, excesiva precencia del adulto
" Adultrocentrismo".

SIEMPRE LA PREGUNTA SIGUE SIENDO “QUE HACER CON ELLOS” “La adopción”, del juez argentino Mariano Grandoli. Pienso y anal...
24/02/2022

SIEMPRE LA PREGUNTA SIGUE SIENDO “QUE HACER CON ELLOS”

“La adopción”, del juez argentino Mariano Grandoli.
Pienso y analizo junto a todes y sobre todo educadores y educadoras este artículo.Esta mirada rupturista sobre la circulación de las infancias. En primer lugar aún hoy seguimos escuchando juicios de valor sobre lo que para cada cual o para el estado es ser "buenos y malos padres", en segundo lugar queda invicibilizando el derecho supremo del niñx y en consecuencia la cosificación de los mismes
Es habitual escuchar hablar sobre inclusión y entonces yo me pregunto y hago extensiva esta reflexión, ¿porque en los espacios escolares aún se cita a padres o madres para reprenderlos, para decirles "lo que tienen que hacer” Y se presenta una dificultad con algún estudiante EN “EL AMALISIS” se pretende borrar la historia, cuando en realidad nuestra labor ¿no sería acompañarlos a tramitar su historia?
Este articulo nos parece extremadamente violento y pensamos, esto ya no sucede! y puedo compartirles que aun hoy dentro de escuelas, hospitales ,espacios de salud mental se sigue tratando de "sacar lo que no está en la norma" .La propuesta es tener una mirada hermenéutica, compleja a cerca de lo complejo, al tiempo de realizar las diferentes intervenciones. No vamos a encontrar una solución, un solo recorrido. Tal vez ninguna, pero mejorar la calidad del abordaje sí.
Les estudiantes regresan de dos años tremendos, desorientados, no saben si atender a las necesidades de su contexto familiar o cómo hacer para pasar de año. No conocen a los y las profesoras del 2020-2021, no reconocen compañeros y aun decimos es que no pone ganas .Pues les comparto experiencias actuales en secundarios, si nos acercamos solo a escuchar, pronto muy pronto nos buscan para seguir su rumbo escolar. No necesitan a grandes académicos, necesitan alguien que los espere y los acompañe a buscar ese rumbo perdido, ese PENSAR ” NO SABEN NADA” que no se entiende y los lastima tanto, esa sensación de que todos los y las adultos tenemos todo resuelto y "HAY QUE SEGUIR" .Humanicemos la espera sin protocolos, esperemos a los y las estudiantes para hacer debates , cines debates y tal vez así logremos que quieran volver a un aula.
Y tal ve así recuperen el deseo único motor del aprendizaje.

Desde una perspectiva historiográfica, analizamos losdistintos discursos, miradas y representaciones que se fueron const...
05/02/2022

Desde una perspectiva historiográfica, analizamos los
distintos discursos, miradas y representaciones que se fueron construyendo y deconstruyendo
alrededor de la categoría de Niñez-Juventud.
En el trayecto histórico de finales del siglo XIX – XX, en donde queda constituida la conformación
de los estados nacionales, el Estado no pudo mantenerse por fuera de las relaciones sociales que lo
constituyen y le otorgan autoridad.
Para llevar a cabo su objetivo de forjar hombres y mujeres con el perfil que se necesitaba para
asegurar el progreso de la nación, tras la pregunta “¿Qué hacer con ellos? (Zapiola Maria), niños y
jóvenes, fue motivo de análisis constante de funcionarios y profesionales que solicitaban una
intervención específica del estado.
Cabe destacar que los sucesivos gobiernos fueron tiñendo de diferentes orientaciones en sus
intervenciones, para dar respuesta a los vertiginosos cambios que se iban desarrollando al respecto
de la niñez y sus contextos de vulnerabilidad económica que se gestó con la enorme llegada de
inmigrantes y que se tradujo en una importante concentración urbana, desocupada y en ocasiones,
en situación de” minusvalía social” (Cosse Isabella). El análisis que hace la autora demuestra que
la natalidad ilegitima, significaba una condición jurídica que implicaba condiciones económicas y
culturales de inferioridad que eran coronadas con la desacreditación moral. Esta importante
condición de vulnerabilidad social y desigualdad ponía en peligro la integración social.
Todo este contexto abonó el proyecto del estado, junto a la iglesia y a las élites, de abordar la
problemática de los niños sin escolaridad, observándolos en un constante vagabundeo y con
familias “deficientes” para encausar a estos jóvenes.
En el intento de dar respuesta a esta problemática social, pero que hacia síntoma en las y los niños
el estado comienza a intervenir utilizando estrategias de institucionalización de estos niños y
jóvenes “peligrosos”.
Si bien los diferente gobiernos fueron dando respuesta legitimando jurídicamente las intervenciones
con estos niños y jóvenes como por ejemplo, la conformación de la ley DEL PATRONATO,
TAMBIEN LLAMADA LEY DE AGOTE (1919), hito en el proceso de construcción simbólica de
la categoría de “minoridad”; todas fueron sutiles y cuidadosas al tiempo de cotejar las
intervenciones estatales del gobierno de facto de 1976-1983. Durante este periodo “de
transformación familiar y entre género” (Cosse 2010), el paradigma domestico basado en la pauta
nuclear, la reducción de números de hijos, la intensidad afectiva, la división entre la mujer ama de
casa y el hombre proveedor, ligadas a la modalidad sexual y familiar vuelve a poner en tela de
juicio las pautas culturales y tradicionales. El Estado consideraba amenazante para el orden social
todos estos cambios, a tal punto que se entendía como una “enfermedad” que se extendía en cada
rincón de la sociedad y esto dio lugar a situaciones de represión y secuestro de niños - jóvenes de
manera brutal y desgarradora.
En el intento de analizar los cambios y continuidades al respecto de las políticas de
institucionalización/internación/asilo de niños niñas y adolescentes observo como cambios: en
principio la ley del patronato con todas las atribuciones del Estado sobre ciertos padres y sus hijos,
considerándolos incapaces para cuidar de ellos y en ocasiones sacándole la patria potestad. Estos
cambios, se logran siempre a través de diferente tensiones, entre las élites, la iglesia y el Estado,
quienes luego años más tarde reconsideraron a los y las niñas como sujetos de derecho, figura que
fue legitimada en la declaración de Ginebra en 1923 y luego el código Panamericano del niño en
1948.
Otros de los cambios fue la implementación de políticas de protección social que ofrecían prioridad
a los niños y niñas reforzando la idea de una sociedad más igualitaria y evidenciando una mayor
sensibilidad para con la infancia y nuevas regulaciones para con las familias: Divorcios, innovación
legislativa atravesadas por la cuestión de hijos e hijas ilegítimos. Esto está íntimamente ligado a
que desde los años 30, viene cambiando la concepción de la infancia y no solo aquella que tiene
una familia “adecuada”.
Este cambio se constituye a la consolidación de otro fenómeno, el que Isabella Cosse llama
“entronizacion de la infancia”, esto es la idea de la infancia como inocentes e indefensos, sea cual
fuera la familia en la que nació. Al respecto de estos conceptos si bien se observan cambios,
siempre subyace un formato de familia esperable, con una moral cristiana que al tiempo de
resolver la institucionalización de algún niño o joven era determinante si encastraba con esa
“sagrada familia” esperable para una sociedad ordenada .
Al respecto de las continuidades, durante el siglo XX sigue siendo tema de grandes debates, cómo
dirimir las cuestiones de la infancia en contextos de vulnerabilidad económica y simbólica. El
Estado comienza a poner mayor hincapié en las formaciones específicas para profesionales de la
educación y con los que intervienen en situaciones jurídicas o casas de abrigo para niños/a y
jóvenes; como así también se continua interviniendo a través de políticas públicas para fortalecer
a las familias, considerando que los contextos de extrema pobreza se ven evidenciados luego en
cuestiones que dificultan la escolaridad y el bienestar integral de los y las niñas.
Por último atendiendo como otra continuidad, al respecto de la institucionalización según el texto
de Isabella Cosse, se observa que la moralización de las realidades familiares despertará diversos
matices a lo largo del siglo XX y que al tiempo de analizar intervenciones y llegar a una
institucionalización se continua teniendo una mirada binaria y heteronormada sobre las familias
“bien” o “mal” constituidas. Esta dicotomía deja aún una importante brecha al tiempo de hablar
de integración social dado que existía un atravesamiento de clase invicibilizando en el discurso
político en pos de normatizar la cultura y proseguir controlando el orden social.

Una estudiante le preguntó una vez a la antropóloga Margaret Mead cuál consideraba la primera señal de civilización en u...
29/01/2022

Una estudiante le preguntó una vez a la antropóloga Margaret Mead cuál consideraba la primera señal de civilización en una cultura. La estudiante esperaba que la antropóloga hablara de anzuelos, cuencos de arcilla o piedras para afilar, pero no. Mead dijo que el primer signo de civilización en una cultura antigua es la prueba de una persona con un fémur roto y curado.

Mead explicó que en el resto del reino animal, si te rompes la pierna, mueres. No puedes huir del peligro, ir al río a beber agua o cazar para alimentarte. Te conviertes en carne fresca para los depredadores. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane. Un fémur roto que se curó es la prueba de que alguien se tomó el tiempo para quedarse con el que cayó, curó la lesión, puso a la persona a salvo y lo cuidó hasta que se recuperó. «Ayudar a alguien a atravesar la dificultad es el punto de partida de la civilización», explicó Mead.

La civilización es una ayuda comunitaria.

“Infancias”, plurales, múltiples, en el contexto de nuestra sociedad compleja.El estudio antropológico de diferentes soc...
03/01/2022

“Infancias”, plurales, múltiples, en el contexto de nuestra sociedad compleja.

El estudio antropológico de diferentes sociedades ha dado cuenta de la complejidad y variedad de las relaciones que pueden establecerse entre los procesos de crecimiento y desarrollo físico y la edad social, en lo que pedagogía refiere. Los límites etarios remiten a procesos de clasificación a través de los cuales en cada grupo social se instituyen las divisiones del mundo social, se hacen y se deshacen grupos, como la infancia, la adolescencia o la adultez (Bourdieu, 1983). Así, la niñez como grupo no comienza a existir sino que el habitus siendo apropiado de una clase particular de personas, las transforma en una categoría social.
La infancia es una categoría socialmente construida en la que se conjugan, por lo menos, estas tres dimensiones de lo social: variabilidad cultural, desigualdad social y género. Las identidades tienen que ver con estas tres dimensiones conjugadas simultáneamente en diferentes grupos sociales: se es niña o niño, se pertenece a un grupo de edad y no a otro, se adscribe a una historia grupal particular (indígena, descendiente de migrantes de ultramar, migrante interno), además de aquella que liga a una comunidad nacional, se vive en un hogar pobre o en uno donde puedan ser satisfechas sus necesidades básicas. La infancia es un proceso que no es unívoco, sino dinámico y conflictivo. Las divisiones entre edades o etapas de la vida no sólo son arbitrarias, sino también objeto de disputas y manipulaciones; es un fenómeno eminentemente político en el sentido de que tiene que ver con la distribución de poder de la sociedad, las clasificaciones por edad, de producir un orden en el ocupar su lugar.
Entonces, qué es “la” niñez, qué se considera adecuado para este grupo y qué comportamientos o características, por no adecuarse a lo establecido, caen en el terreno de lo anormal, no es un dato dado por la naturaleza, sino el resultado de una disputa de sentido por imponer una visión particular como la legítima y universal.
Reflexionado, la niñez como categoría no aparece tan obvia ni unívoca; distintas perspectivas, planteando una crisis actual de esta noción de infancia propia de la modernidad occidental y a intentar dar cuenta de la pluralidad de caras de la niñez y adolescencia actuales (Rabello de
Castro, 2001).

Pienso y sigo pensando en ellos les pibes.Los miro y acompaño y me propongo atarlos a la vida. Sí  la vida no es bella  ...
01/01/2022

Pienso y sigo pensando en ellos les pibes.
Los miro y acompaño y me propongo atarlos a la vida. Sí la vida no es bella ,no quiero romantizar la experiencia de vivir.Muchas veces ,casi todas es difícil vivir .
Nacemos a dónde nos toca y no elegimos con quién hacer vida.
Entonces buscar el lugar a dónde echar raíces no es fácil.
Es tan difícil como sostener los primeros brotes de una planta pequeña de pie, en medio de la tempestad.
Atarlos a la vida ,es una tarea artesanal,hacer pausa y percibir.,sentir: escuchar ,ver, oler,gustar,rozar tocar muy ligeramente su alma casi en silencio y hacerles saber que les esperamos,que somos solo gente adult@s que acompañamos a vivir y a equivocarse mucho hasta encontrar una razón de SER!
Atarlos a la vida es mi motivo de vida.

Ocupar el espacioAdentro–afuera; cerca–lejos; tuyo–mío;del gobierno–del pueblo; de todos–denadie; público–privado…Estos ...
27/12/2021

Ocupar el espacio
Adentro–afuera; cerca–lejos; tuyo–mío;
del gobierno–del pueblo; de todos–de
nadie; público–privado…
Estos fueron algunos de los sentidos
que se nos plantearon a la hora de empezar a jugar con una definición de espacio público, y más aún cuando esta definición entraba en contacto con la preocupación institucional en torno a los niños, niñas y la educación.
Una primera discusión hizo centro en
los espacios y su potencialidad educativa. Es decir cuánto educan los espacios por los que los niños transitan o dejan de transitar; qué enseñan esos espacios, cuánto significan dichos espacios públicos para la socialización de los niños y niñas.
La segunda polémica se instaló cuando se pretendió abordar la problemática desde la categoría público – privado. Tomando la definición primaria de lo privado, como el contrapunto de lo público.
Allí el panorama se presentó con mayores opacidades, recalcando las mixturas de los procesos actuales.
Lo cierto es que más allá de las definiciones múltiples, contradictorias, heterogéneas a las que desembocamos ,llegamos a algunos consensos o “lugares comunes”: la primera premisa es que los espacios no son neutrales, educan en el sentido amplio de la palabra.
Estos transmiten modos de hacer, de actuar, de entender la cultura, las creencias, las posibilidades de transformación. Transmiten un código social que contiene en sí mismo tanto pasado como proyección.
Si aceptamos esta premisa sobre la increíble potencialidad educativa que encierra el lenguaje espacial, será entonces necesario volver la mirada a estos espacios y los objetos que los componen, para decodificar qué mensajes nos transmiten. Por ello, en esta edición de
“En cursiva” nos hemos detenido a observar: ¿qué espacios públicos pueblan nuestro ámbito más cercano de vida?,
¿qué características tienen?, ¿quiénes los habitan?, ¿de qué modo?, ¿qué nos muestran y qué nos esconden?, ¿para qué se usaron y para qué se usan hoy?,
¿quiénes los cuidan?
Sobre estas dos dimensiones de discusión nos hablan los especialistas, y avanzan en analizar cómo se resignifica la idea misma de “espacio público” y su valoración social e históricamente construida. ¿Qué significa que el 90% de niños y niñas de distintos sectores económicos afirmen que su espacio privilegiado de juego es la propia casa? (Fundación Arcor, UCA: 2007) ¿Qué nuevos aportes nos dan estos datos para pensar la constitución y generación de espacios públicos tendientes al encuentro con el otro?
Sabemos que la idea de contexto no puede ir disociada del concepto de texto, de base material, de condiciones de vida, de existencia real. Por eso alentamos y promovemos la creación de espacios públicos. Pero también entendemos que la creación de éstos no solamente implica construir las plazas, forestar los parques, equipar jardines ,construir centros de desarrollo infantil y espacios de socialización. Sino que la política sociocultural también debe gestionar los espacios públicos para que funcionen como tales, entendiendo que gestionar da la posibilidad de administrar el proceso hasta que esos espacios sean incorporados y asumidos por cada uno de los sujetos.
Creemos que es a partir de estas preguntas, de esta discusión narrada, que podremos ir reconociendo las significaciones en torno al espacio público, redefiniendo su valor actual como herramienta educativa, y trabajarlo para calificarlo tanto en su dimensión de espacio físico como simbólico.
Daniel Calmels

Dirección

Ciudad Evita

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Hacer-nos-falta publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Organización

Enviar un mensaje a Hacer-nos-falta:

Compartir