20/06/2026
SAN CRISTOBAL - Algunos Escritos adhiriendo al aniversario 157 del barrio, el 28 de junio de 2026. Por Rodríguez Jesús Adolfo Rodríguez
N° 2
Cuando llegó el año 1976 me casé, y me mudé a Parque Chacabuco, a la calle Estrada casi esquina Doblas, a seis cuadras de la antigua cancha de San Lorenzo, que al poco tiempo cerraría sus puertas y quedaría una especie de baldío. Ya estaba otra vez cerca de San Cristóbal, pero el clima social no era el mejor. De pronto, empezamos por controlar no olvidarnos el documento antes de salir de casa, no llevar libros salvo alguno de Borges –descubrimos que era un buen salvoconducto- o quizá de Bioy, no andar muy tarde por ahí, con quien, para que, lo que se dice autocensura, autocontrol, y otros autos, en definitiva “de casa al trabajo y del trabajo a casa“ como dijera alguna vez Juan Perón pero en otro sentido. Rumores, algún tiro, alguna sirena, comentarios de vecinos, compañeros de trabajo, anoche hubo ruidos en casa de Ernesto dijeron, allá se vieron Falcon verde, no volvieron estudiantes de la UBA de la casa de la vuelta de los primos de Luis. El 2 de junio falleció y el 3 enterramos a mi tía Aurora de la calle Pichincha, lo de Coca y Carlos; estuvimos en Chacarita por la mañana y había un clima espeso, gente inquieta y tierra revuelta en varios lugares y yo comentaba con Leonardo Cafiero, hermano del que fuera ministro, a la sazón integrante político de la familia, que habían sido enterrados durante la madrugada numerosos cuerpos misteriosamente.
Siguió el ´76, llegó el ´77 con similares características; se acentuó el trabajo para acelerar la puesta a punto de los estadios para la realización del Mundial de Futbol del año siguiente, tarea que había comenzado con anterioridad y que llevó años de lucha administrativa de la A.F.A. para poder concretar ese logro. En ese año se produjeron los hechos de la Iglesia de la Santa Cruz, de los Padres Pasionistas, donde un grupo de personas, familiares de desaparecidos, se reunían para realizar una solicitada sobre el caso, ya que no obtenían respuesta oficial, y fueron secuestrados y desaparecidos.
Corrieron los días, se habló mucho de la construcción de Autopistas; era un ambicioso Plan que quedaría reducido solo a dos de ellas de las ocho, creo originales. Viendo el recorrido que iban a llevar me alarmé al comprobar que iba a cruzar por la que había sido la principal plaza de mi infancia...la Martín Fierro. Ya para entonces, había nacido nuestro primer hijo Adolfo Jesús y yo me recibí de Profesor Superior de Guitarra por supuesto en la Academia Rizzuti, con la Profesora Haydeé, hija mayor de Carmelo fundador en 1911 de la Institución, en Sarandí 1176. Volviendo al tema de la autopista un mediodía, liberado del Trabajo, acompañado por Alicia, mi señora, fuimos hasta la Plaza y sacamos algunas fotos, si bien no me gusta sacar vistas a esa hora, no tenía otra opción; tomé especialmente las que estimé por donde iba a pasar el camino, que tocaba la parte alta, cercana a la Escuela Herrera, la escalinata y la loma hacia Urquiza que yo la había bautizado colina. Y algunas otras. Si bien sacábamos siempre en color y diapositivas, en ese momento tenía incorporado un rollo b/n por el tema de los grises, que estaban de moda.
Lamentablemente, el tono sombrío que tiñó todo el período que gobernó la dictadura militar –la cara visible- y que mostró lo que el verdadero poder –en la sombra- hace contra el Pueblo, siempre, desde el fondo de la Historia y hasta ahora, hoy –2026- y con el Mundial también, desdibujó el festejo deportivo, sano, auténtico, del Pueblo argentino, que quería un logro como ese por primera vez, que trabajó para eso desde mucho antes, que se pensó para 1970 y lo llevó México, a pesar del terremoto, luego se confirmó en 1974 y se comenzó con los trabajos durante el gobierno constitucional, y el gobierno militar le terminó de dar el impulso que necesitaba porque se estaba quedando, con todos los desaguisados políticos que ocurrían con unos y otros. Ahora, si les convino a sus intereses particulares, seguramente fue así, no nos olvidemos que fue el único Mundial que no presentó Balance, pero separemos lo deportivo de lo político, ya que la mayoría de nosotros, el Pueblo, sabíamos poco y nada de lo tremendo y del espanto del proceder de esa gente, que recurrió a los peores métodos de tortura y desaparición de personas, y que resultan ser incalificables.
El tiempo pasa...y nos ponemos viejos...dice la canción; bueno no éramos viejos, pero el Tiempo pasaba, la gente cambiaba de barrio, los profesionales, un caso emblemático fue el de los siquiatras, que se juntaron en un sector de Palermo y que la inventiva popular denominó Villa Freud; la inmigración cambió de geografía, de regiones lejanas aparecieron coreanos, chinos, rusos, de mas cerquita peruanos, mas uruguayos, paraguayos, bolivianos, luego colombianos, venezolanos, de aquellos que conocí de chico en San Cristóbal que eran de Europa, de Cercano Oriente, algo de Japón que compartían nuestra vida barrial y sus hijos la escolar, solo queda el recuerdo. El barrio de mis hijos es Floresta, en realidad Floresta Norte, calle Tres Arroyos casi esquina Chivilcoy desde hace muchos años, nos mudamos en 1983; en 1982 nació nuestro segundo hijo, Leonardo; años de Malvinas uno, y el Mundial de España también, y la Vuelta de la Democracia el otro, para olvidarse no?... La tercera, Mariana es de 1986, año de México´86. La “nena”, bioquímica, la única universitaria recibida de la familia.....será hasta el n° 3...