14/08/2026
Dos realidades opuestas en la salud policial: el abandono del Hospital Churruca en la Federal frente a la gestión ejemplar en la Provincia.
Mientras la atención médica para las fuerzas de seguridad nacionales atraviesa uno de sus momentos más críticos, las diferencias entre la conducción de la Policía Federal Argentina (PFA) y la gestión prestacional de la Provincia de Buenos Aires han quedado al descubierto. Por un lado, la desidia y el desguace institucional en la jurisdicción nacional; por el otro, la presencia territorial y el fortalecimiento continuo de la infraestructura de salud impulsados por la Superintendencia de Servicios Sociales.
La debacle del Churruca: éxodo de profesionales, faltantes y desamparo en la PFA
El Hospital Médico Policial Churruca Visca, histórico pilar de la atención de los efectivos de la Policía Federal y sus familias en todo el país, refleja hoy un cuadro de colapso y abandono. Trabajadores de la institución denuncian una sangría constante de profesionales motivada por salarios sumamente postergados —que rondan los 750 mil pesos mensuales por 35 horas semanales—, tratos inadecuados y sobrecarga laboral.
Ver nota: (https://realpolitik.com.ar/nota/73700/policia-federal-el-hospital-churruca-pierde-medicos-y-acumula-problemas-de-cobertura/)
Entre los puntos más graves que atraviesa la institución conducida por la jefatura policial se destacan:
Vaciamiento de especialidades clave: Áreas fundamentales como cirugía vascular, cardiovascular, cardiología, hematología, kinesiología, odontología y sectores de urgencias sufren bajas masivas sin reemplazo suficiente.
Quiebre en las coberturas e insumos: Se registran faltantes periódicos de medicamentos esenciales de uso habitual y la suspensión recurrente de convenios con centros derivados (como los hospitales Británico e Italiano) por demoras en los pagos.
Crisis en la atención de la discapacidad: Familias de afiliados deben atravesar laberintos burocráticos debido a que prestadores privados rechazan atender por la obra social ante el incumplimiento recurrente de las obligaciones.
Inestabilidad laboral y persecución: Enfermeros y personal operativo sufren constantes cambios intempestivos de horarios que dificultan la subsistencia laboral. Además, existe un clima de temor generalizado a sufrir sumarios, traslados o sanciones si se visibilizan públicamente los reclamos.
Esta falta de contención expone a miles de familias policiales del interior que, al no contar con cobertura local ni prestadores habilitados, se ven forzadas a trasladarse hacia la Capital Federal solo para encontrar un servicio desbordado.
La respuesta de la Provincia: gestión, inversión y presencia en San Justo
Frente al panorama de desinversión de la fuerza federal, la Provincia de Buenos Aires demuestra una lógica diametralmente opuesta mediante el trabajo de la Superintendencia de Servicios Sociales.
Con la reciente inauguración y desarrollo del nuevo centro de salud integral en la localidad de San Justo (partido de La Matanza), la gestión provincial reafirma su compromiso con el bienestar integral de los efectivos bonaerenses, jubilados y sus familias.
Acercamiento territorial: La apertura de este centro descentralizado en el corazón de La Matanza responde directamente a la demanda de una de las zonas con mayor densidad de afiliados de la fuerza provincial.
Equipamiento de vanguardia e instalaciones adaptadas: El espacio cuenta con infraestructura moderna, consultorios equipados con tecnología de última generación y plena accesibilidad para personas con movilidad reducida.
Calidad y respuesta rápida: A diferencia de la parálisis del Churruca, este centro está concebido para brindar respuestas prontas ante urgencias, garantizando insumos, profesionales capacitados y cobertura integral en el territorio.
Conclusión
El contraste es contundente. Mientras el mando de la Policía Federal sumerge al Hospital Churruca en una crisis caracterizada por la renuncia masiva de médicos y el desabastecimiento, la Superintendencia de Servicios Sociales en la Provincia de Buenos Aires consolida una gran gestión pública, administrando los recursos con eficiencia y expandiendo la red de atención de salud para brindar el cuidado que las fuerzas de seguridad verdaderamente merecen.